OMPRESS-BRASIL (19-01-22) Seminaristas de todo Brasil han vivido una experiencia misionera, de los días 7 al 17 de enero, en la archidiócesis de Santarém, a orillas del Amazonas, cuando se une a este el río Tapajós. Es la 14ª experiencia misionera que se organiza en esta archidiócesis y se ha convocado con el tema “Sangre y agua: fuentes de salvación para la Iglesia”. La experiencia ha reunido a seminaristas de diferentes diócesis y prelaturas del país, de Maceió, de Paraíba, de Campina Grande, de Vacaria, de Ribeirão Preto, de Borba, de Itacoatiara, de Manaus, de Coari, de Parintins y de Anápolis.

Los seminaristas se dividieron en cuatro grupos para poder visitar toda la zona misionera de Urucurituba. Fueron enviados a las comunidades de São Ciríaco, Piracãoera de Cima, Piracãoera de Baixo, Igarapé do Costa e Igarapé Assum da Ponta Negra, teniendo la oportunidad de vivir y convivir con las comunidades del área de la planicie de inundación, por donde se extienden la mitad del año las aguas del río Amazonas, y conocer cómo viven sus moradores, cómo trabajan y cómo es su día a día. En esta experiencia misionera, los seminaristas pudieron compartir su fe y su vida.

El seminarista Artur Gomes explicaba a las Obras Misionales Pontificias de Brasil la importancia que para él ha tenido el estar en contacto con la comunidad de Santarém: “Ser misionero en la Amazonía es dejar nuestro confort y experimentar la vida cotidiana de las comunidades, que a veces necesitan de la presencia de Cristo. Para mí, la experiencia misionera va más allá de una experiencia física. Es poder ver los ojos de las personas y sentir la pureza de un pueblo que añora a Jesús. Es sentir la confirmación de mi llamada y ver que mi vocación es una de las soluciones. Además de observar, es necesario vivir una rutina que para todos los seminaristas es desconocida. En definitiva, todo el conocimiento adquirido en la comunidad de Piracãoera de Cima es una lección de vida. Las historias, las risas, conocer gente nueva, vivir en comunidad”.