OMPRESS-HAITÍ (13-04-21) El portal de noticias del Vaticano informaba de que siete religiosos católicos han sido secuestrados por un “grupo criminal” en Haití, que ha pedido un rescate de un millón de dólares. La Iglesia haitiana ha pedido la liberación de los cinco sacerdotes, de dos religiosas, y de tres familiares de uno de los sacerdotes, también secuestrados. “La nación debe ponerse en pie para combatir estos episodios”, decía el padre Gilbert Peltrop, secretario general de la Conferencia Episcopal de Haití.

A los 15 años de terremotos, huracanes y epidemias se suma ahora una situación de incertidumbre política, con frecuentes manifestaciones de la oposición. En medio de esta situación, Haití se ha visto afectado en los últimos años por un aumento creciente de la violencia y los secuestros para lograr un rescate. Los secuestros de grupos de delincuentes están al orden del día, con un aumento de más del 200% en el último año. Este secuestro es uno más de una larga lista.

A las 9:00h del domingo, hora local, eran secuestrados los siete sacerdotes, las dos hermanas y los tres familiares de un sacerdote eran secuestrados, mientras atravesaban un barrio del nordeste de Puerto Príncipe, la capital de Haití. Los siete religiosos son el padre Evens Joseph, el padre Michel Briand, de nacionalidad francesa, el padre Jean Nicaisse Milien, el padre Joël Thomas, el padre Hugues Baptiste, la hermana Anne Marie Dorcélus y la hermana Agnès Bordeau, también francesa. A ellos hay que añadir tres miembros de la familia del padre Arnel Joseph: su madre, Oxane Dorcélus; su hermana, Lovely Joseph y el padrino, Welder Joly.

Esa misma noche, en otra zona de la ciudad, también eran secuestrados un médico y un contable. La Conferencia Episcopal de Haití tuvo ayer un primer contacto con los secuestradores, que pidieron un rescate de un millón de euros. El Papa mismo se refirió a la situación de Haití en su mensaje Pascual: “Es necesario que los pobres de todo tipo recuperen la esperanza, decía san Juan Pablo II en su viaje a Haití. Y precisamente al querido pueblo haitiano se dirige en este día mi pensamiento y mi aliento, para que no se vea abrumado por las dificultades, sino que mire al futuro con confianza y esperanza. Y yo diría que mi pensamiento se dirige especialmente a vosotros, queridas hermanas y hermanos haitianos. Os tengo presentes, estoy cerca de vosotros y quisiera que vuestros problemas se resolvieran definitivamente. Rezo por esto, queridos hermanos y hermanas haitianas”.