OMPRESS-MONGOLIA (20-10-21) Una buena noticia en la semana del Domund. Esta mañana se ha ordenado el segundo sacerdote de la Iglesia en Mongolia, la más joven del mundo. Su nombre, Sanjaajav Peter, y su ordenación ha tenido lugar en la Catedral de San Pedro y San Pablo de Ulan-Bator. La ceremonia se ha transmitido online por el canal de Youtube de la Iglesia en Mongolia. El primer sacerdote, Joseph Enkh, se ordenó el 28 de agosto de 2016 y fue, como lo es Sanjaajav Peter, toda una bendición para esta comunidad.

Tras décadas de dictadura comunista, la Iglesia católica volvía a Mongolia en 1992. Un país inmenso; tres veces más grande que España y con apenas población. Ulán Bator, la capital, reúne a la mitad de sus tres millones de habitantes, el resto son estepas, en las que en kilómetros y kilómetros no te cruzas con nadie. Es el país del cielo azul, el símbolo de Dios para los mongoles – el Señor del Cielo Azul -, el país de los horizontes inmensos. Hoy ya se ha publicado la Biblia en la lengua local y se celebran bautismos con regularidad. Hay sed de espiritualidad, como señalan los misioneros que viven en Mongolia. Y la Iglesia predica sobre todo con hechos. Tiene dos centros de acogida para niños de la calle, residencias de ancianos y casas para jóvenes, escuelas primarias y guarderías, además de proyectos agrícolas para promover el desarrollo de comunidades rurales, en un país donde muchos sufren graves problemas sociales y de extrema pobreza.

Como explicaba la misionera Esperanza Becerra, una religiosa de la Consolata, cuya comunidad está en Arvaikheer, a 400 kilómetros al sur de Ulan-Bator, “con menos de dos millares de fieles y setenta misioneras y misioneros, de hasta 12 congregaciones distintas, la Iglesia en Mongolia es el rostro de la Iglesia universal que asiste al nacimiento de la fe en el corazón de este pueblo”.