OMPRESS-KENIA (27-01-22) La hermana Ephigenia Gachiri lucha desde hace décadas contra una práctica horrenda. Alrededor de dos millones de niñas y mujeres jóvenes se ven afectadas por la mutilación genital femenina cada año. En Kenia está prohibida, pero aún así la sufren una de cada tres mujeres de entre 15 y 19 años.

Missio Aacchen, las Obras Misionales Pontificias de Alemania, han hecho una campaña de apoyo a la hermana Ephigenia. Esta religiosa fue la segunda vocación de las Hermanas de Loreto en Kenia y le tocó representar a su congregación en la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer de las Naciones Unidas en Pekín en 1965. Allí fue donde escuchó por primera vez que, en aquel entonces, se habían sometido a la mutilación genital femenina 140 millones de mujeres. El número le horrorizó.

Las niñas, que sufren esto, experimentan miedo, pánico y dolor. La realizan mujeres “circuncisoras” con instrumentos como cuchillos, hojas de afeitar o vidrios rotos, que las niñas sostienen en sus manos antes de la ceremonia, y lo hacen generalmente sin anestesia. La práctica tiene efectos a largo plazo en la salud mental y física, pero las chichas la aceptan porque creen que tiene que ser así.

El objetivo claro de la religiosa fue acabar con aquello, pero sin saber por dónde empezar, comenzó por saber cada detalle de la práctica, conociendo a los que la practicaban, las circunstancias, las consecuencias. Tras su prohibición legal, la hermana se dio cuenta de que las leyes por sí solas no son suficientes para combatir esta tradición sin sentido. Por eso, se propuso abordar el problema también desde la educación. Lleva años visitando aldeas, hablando con los ancianos de las tribus, organizando seminarios en los que se discuten las consecuencias de esta práctica. Como parte del programa para erradicarla también se ha desarrollado un rito cristiano, destinado a reemplazar la sangrienta tortura, que supone esta iniciación tradicional que marca el paso de niña a mujer.

La tradición estaba tan arraigada en la cultura tradicional de Kenia que terminar con ella era una tarea titánica. Las hermanas de Loreto crearon, por eso, la asociación que lo dice todo con su nombre “Termination of Female Genital Mutilation”. Poco a poco, gracias a un enfoque que une tradición, fe y compromiso social se va erradicando…