OMPRESS-ROMA (15-12-21) La Santa Sede hacía público esta semana el rito litúrgico de institución de los catequistas, el nuevo ministerio creado por el Papa Francisco el pasado mayo a través de la carta apostólica Antiquum ministerium. Publicado en latín, cada conferencia episcopal lo adaptará a su respectivo idioma.

Con la difusión del ritual para la institución del ministerio de catequista, el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Mons. Artur Roche, ha dirigido una carta a los presidentes de las Conferencias Episcopales en la que ha subrayado “que se trata de un ministerio laical que tiene como fundamento la condición común de ser bautizados y el sacerdocio real recibido en el Sacramento del Bautismo, y es esencialmente distinto del ministerio ordenado recibido en el Sacramento del Orden”. El prefecto señala que el ministerio del catequista puede adoptar una “gran variedad de formas”, pudiéndose distinguir “dos tipologías principales”. Una sería “la tarea específica de la catequesis”, y otra, “la tarea más amplia de una participación en las diferentes formas de apostolado, en colaboración con los ministros ordenados y obedientes a ellos”.

En cuanto al ritual mismo, este se articula, primero, con una presentación de los candidatos, y el “adsum” – aquí estoy – por parte de cada uno, tras la proclamación del Evangelio y antes de la homilía. Terminada esta sigue una oración en la que se pone de relieve, entre otras realidades, que todos los bautizados, como partícipes del ministerio de Cristo, sacerdote, profeta y rey, tienen un papel activo en la vida de la Iglesia. Tras la oración viene la bendición sobre las hijas e hijos “elegidos al ministerio de los Catequistas”, para, a continuación, hacer la entrega de una cruz: “Recibe este signo de nuestra fe, cátedra de la verdad y de la caridad de Cristo, y anúncialo con tu vida, con tus costumbres y tu palabra”.

Como recordaba el Papa Francisco en la carta apostólica Antiquum ministerium: “Toda la historia de la evangelización de estos dos milenios muestra con gran evidencia lo eficaz que ha sido la misión de los catequistas”. Una misión que continúa en nuestros días, “misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe. La larga lista de beatos, santos y mártires catequistas ha marcado la misión de la Iglesia, que merece ser conocida porque constituye una fuente fecunda no sólo para la catequesis, sino para toda la historia de la espiritualidad cristiana”.

El número de catequistas en el mundo alcanza los 3.076.624, según datos del año 2018. En muchas Iglesias su labor evangelizadora es la base y fundamento del crecimiento de la comunidad cristiana. Como decía el Papa en la intención de oración para este mismo mes de diciembre: “En tantas diócesis, en tantos continentes, la evangelización fundamentalmente está en manos de un catequista. Demos las gracias a los catequistas, a las catequistas, por el entusiasmo interior con que viven esta misión al servicio de la Iglesia. Recemos juntos por los catequistas, llamados a proclamar la Palabra de Dios: para que sean testigos de ella con valentía, con creatividad, con la fuerza del Espíritu Santo, con alegría y con mucha paz”.