OMPRESS-PAKISTÁN (2-09-21) Los cristianos paquistaníes y los activistas de derechos humanos de este país están preocupados por el destino de los no musulmanes bajo el régimen talibán. Han pedido a la comunidad internacional que rescate a las minorías en Afganistán tras la retirada de las tropas occidentales. Según explican desde Misiones Extranjeras de París, Afganistán tiene entre 10.000 y 12.000 cristianos, en su mayoría conversos del Islam. Durante décadas, han practicado su fe de forma clandestina, ya que la conversión se considera un crimen que se castiga con la muerte según la Sharia, la ley islámica. Según el pastor Irfan James, que visitó el barrio de Shahr-e Naw en Kabul en diciembre pasado, “la mayoría de los cristianos han huido de las grandes ciudades de Afganistán”. Desde 2015, este misionero paquistaní de Kurram, en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, ha estado evangelizando en Jalalabad, una ciudad afgana cerca de la frontera entre los dos países. “Me preocupa no ver más interés por ellos en la comunidad internacional. Han sido rechazados en el pasado. El nuevo gobierno es conocido por romper sus promesas. Las minorías religiosas ya no están seguras”.

“Los talibanes aún no han hecho ninguna declaración sobre los afganos no musulmanes”, explicaba Sabir Michael, activista de derechos humanos y profesor de la Universidad de Karachi. “Occidente parece estar utilizando los derechos humanos como una agenda política”, y añadía que existe incertidumbre sobre el estatus legal de los no musulmanes en el nuevo Estado Islámico: “No estamos seguros del estatus de las minorías religiosas bajo los talibanes. ¿Son ciudadanos iguales o pagan el ‘jizya’ (impuesto a los no musulmanes)? ¿Qué pasa con los que quedaron físicamente discapacitados por la guerra?”.

Según el comentarista político estadounidense Glenn Beck, el Nazarene Fund, una fundación benéfica que tiene como objetivo proteger a las minorías religiosas, ha evacuado por vía aérea a 5.100 cristianos y otros refugiados de Afganistán desde que el país cayó en manos de los talibanes. Dice que varios cristianos afganos se encuentran entre las docenas de personas que murieron en el ataque suicida en el aeropuerto de Kabul la semana pasada. Los informes de la prensa local registraron la muerte de un cristiano afgano, desollado vivo y colgado de un poste por los talibanes el 7 de agosto. Otras comunidades, como los sijs, también están en riesgo: según Balpreet Singh, asesor legal y portavoz de la Organización Mundial Sikh, menos de 200 sikhs permanecen en Afganistán.

En su intervención durante el Ángelus el pasado domingo, el Papa Francisco pedía no permanecer indiferentes ante la situación de Afganistán: “Como cristianos, esta situación nos compromete. Por eso hago un llamamiento a todos para que se intensifique la oración y se practique el ayuno. Oración y ayuno, oración y penitencia. Este es el momento de hacerlo. Hablo en serio: intensificar la oración y practicar el ayuno, pidiendo al Señor misericordia y perdón”.