OMPRESS-PERÚ (25-05-21) Este lunes 14 personas eran asesinadas en un poblado de la provincia de Vizcatán del Ene en el Valle de los ríos Apurimac, Ene y Mantaro conocido como Vraem. La Iglesia peruana ha condenado este asesinato, atribuido a Sendero Luminoso, y que recuerda la época de barbarie que sembró esta guerrilla en el pasado, cuando fue asesinada “Aguchita”.

El presidente de la Conferencia Episcopal peruana, Monseñor Miguel Cabrejos Vidarte, condenó los asesinatos y recordó que la vida es sagrada. “Nunca más al terrorismo, nunca más la violencia en el Perú, venga de donde venga”, decía el arzobispo de Trujillo. “Pido a Dios por el eterno descanso de estas víctimas para que sus familias encuentren paz y consuelo y un esclarecimiento pleno de estos hechos,” Para la Iglesia este hecho trae a la memoria una época de barbarie y terror vivida en el país durante más de 20 años y que dejó más de 70 mil muertos y un número desconocido de desaparecidos.

Los primeros indicios indican que el grupo terrorista Sendero Luminoso sería el responsable de esta masacre. En la escena del crimen se hallaron panfletos en los que el grupo guerrillero se atribuye la autoría del hecho criminal, que justifica en “la necesidad de limpiar al Vraem y al Perú de antros de mal vivir, de parásitos y corruptos”. Un hecho que tiene lugar a dos semanas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, cargo al que aspira Keiko Fujimori y Pedro Castillo. La organización terrorista ha invitado a la población a boicotear las elecciones haciendo uso del voto en blanco, viciado o contrario a la candidata de la Fuerza Popular: “¡Quien vota a favor de Keiko Fujimori es un traidor asesino del Vraem, es asesino del Perú, Nunca más Fujimori!”.

Precisamente este sábado el Papa Francisco firmaba el decreto del martirio de sor Agustín Rivas López, popularmente conocida como “Aguchita”. Nacida en Coracora en el centro de Perú, ingresó en la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor. Sirvió a los Asháninka, un pueblo indígena de Perú. Era, recuerdan sus hermanas de congregación, “una mujer libre, fuerte e infinitamente caritativa con una fe profunda en Dios”. Sendero Luminoso la asesinó junto con otras seis personas, en una masacre desgraciadamente muy parecida a la de ayer, en la aldea de La Florida el 27 de septiembre de 1990.