OMPRESS-ITALIA (22-03-19) Este jueves 24 de marzo, el día en que fue asesinado el santo Arzobispo de San Salvador, Mons. Óscar Romero, se celebra en Italia la jornada de los Misioneros Mártires, un día de oración y ayuno, pero también de celebración de la entrega de tantas misioneras y misioneros en el mundo.

Missio Giovani, heredera del Movimiento Misionero Juvenil de Italia, que propuso, por vez primera en 1991, la celebración de esta jornada, ha elegido como lema “Voz del Verbo”. “La voz de los mártires, que es la Voz de la Palabra, de Dios hecho hombre para manifestar su cercanía a la fragilidad de la vida, se ha convertido siempre en semilla, en brote para las comunidades cristianas”, explican. No es casualidad que los primeros santos de la Iglesia fueran mártires, heraldos del Evangelio liberador de Cristo, pilares de la fe que aún hoy proclamamos y, “como el nazareno resucitado en la cruz, el mártir, en su debilidad, permanece fiel hasta el último momento a la promesa recibida y devuelta a Dios: paz, justicia y esperanza para todos los pueblos de la tierra”. La elección de la fecha no es casual. El 24 de marzo de 1980, Mons. Óscar Romero fue asesinado en San Salvador mientras celebraba la Misa. La razón de su martirio fue precisamente la cercanía a los últimos. La violencia sigue causando estragos en las periferias geográficas y existenciales de nuestro tiempo,

Según los datos recogidos por la Agencia Fides, en el año 2021 fueron asesinados en el mundo 22 misioneros: 13 sacerdotes, 1 religioso, 2 religiosos, 6 laicos. En cuanto a la división continental, el mayor número se registra en África, donde fueron asesinados 11 misioneros (7 sacerdotes, 2 religiosos, 2 laicos), seguido de América, con 7 misioneros asesinados (4 sacerdotes, 1 religioso, 2 laicos) luego Asia, donde fueron asesinados 3 misioneros (1 sacerdote, 2 laicos), y Europa, donde fue asesinado 1 sacerdote. En los últimos años, África y América se han alternado en el primer puesto de este trágico ranking. De 2000 a 2020, según nuestros datos, 536 misioneros fueron asesinados en todo el mundo.