OMPRESS-REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO (7-09-21) La diócesis de Isiro-Niangara en el noreste de la República Democrática del Congo ha querido celebra el jubileo de oro de la presencia de los Misioneros de la Consolata, en esta gran diócesis que cuenta con más de un millón de católicos. El pasado 15 de agosto, en la Fiesta de la Asunción de Nuestra Señora, tenía lugar la apertura de las celebraciones con una Misa presidida por el obispo de Isiro-Niangara, Mons. Julien Andavo. Estaba presentes sacerdotes, hermanos, laicos y amigos de la Consolata, para celebrar la apertura de este año jubilar.

En su homilía, el arzobispo Julien Andavo habló a los fieles sobre la identidad de los Misioneros de la Consolata, una familia religiosa volcada en la misión universal, con un trabajo diario diligente, asiduo y perseverante al servicio de la Iglesia. Fieles al ejemplo de la Madre “Consolata”, los misioneros están invitados a ser portadores del consuelo de Cristo, Salvador del mundo. Con la Eucaristía y la liturgia, se convierten en signo de la Presencia de Jesús, don de excelencia del Padre para nuestra salvación.

En una nota especial el Superior Regional del Instituto de Misioneros de Consolata, el padre David Moke, dio gracias a Dios por los 50 años del Instituto en la República Democrática del Congo, reiterando el compromiso de la familia de la Consolata de seguir trabajando al servicio de la Iglesia congoleña en las comunidades locales.

El Instituto de los Misioneros de la Consolata fue fundado en 1901 por José Allamano. No fue hasta 1972 cuando los primeros misioneros de la Consolata, gracias al padre Noé Cereda que les había precedido en 1969 como profesor de criminología en el Lovanium (la actual Universidad de Kinshasa), pisaron el entonces Zaire. Su destino misionero era el noreste del país, en las diócesis de Dungu-Doruma, Wamba e Isiro.

El primer grupo en llegar a Isirro estaba formado por los padres Antonio Barbero, seguido de los padres Richard Larose, Giovanni Venturini y el hermano Alberto Donizetti, para la diócesis de Dungu-Doruma). Los padres Casali Enrico, Piero Manca, Tiziano Basso fueron destinados a la diócesis de Wamba. Y el 21 de diciembre de 1972, los dos grupos partieron hacia Isiro, la misión inicial donde varias comunidades misioneras ya se habían establecido.

Cincuenta años después, los misioneros de la Consolata siguen atendiendo parroquias y comunidades locales. En Isiro-Niangara se encuentran las Parroquias de San André-Kaggwa de Somana en Isiro y Sagrado Corazón de Jesús en Neisu. En la diócesis de Wamba, están en la parroquia de Bayenga y se encargan también del cuidado pastoral de los pigmeos. En la arquidiócesis de Kisangani, se abrió una nueva parroquia, la de Nuestra Señora de la Consolación de Segama. En la Arquidiócesis de Kinshasa, trabajan en las parroquias de Saint Hilaire y Bisengo Mwambe. En la diócesis de Kisantu, la misión continúa en la parroquia del Santuario Mater Dei, que ha dado lugar a su vez a la creación de la parroquia de San José de Arimatea.

Actualmente, en la República Democrática del Congo, hay 30 misioneros extranjeros y nativos que trabajan en los campos de la evangelización, la promoción humana, la animación misionera, la educación, la salud y el desarrollo de los pueblos.