OMPRESS-BILBAO (6-04-22) Como cada mes, este domingo se congregaba en la parroquia bilbaína de San Antón, la comunidad católica africana vizcaína para celebrar la Misa africana. Se reúnen precisamente en una de las parroquias que son el corazón de la diócesis, que así quiere manifestarles su cercanía, un símbolo de acogida.

La comunidad católica africana vivía la Eucaristía de este V domingo de Cuaresma con la presencia del obispo de Bilbao, Mons. Joseba Segura, “que tanto ha querido visitar esta comunidad desde el inicio de este proyecto que comenzó a abrirse camino hace unos años bajo el impulso de la diócesis”, explicaba al finalizar el sacerdote Agustin Podka, camerunés de nacimiento e impulsor de esta iniciativa. En la Eucaristía, informan desde la diócesis de Bilbao, participaron más de 200 personas de diferentes nacionalidades: de Guinea ecuatorial, de la República Democrática del Congo, Senegal, Benín, Nigeria, Angola, Gana, Camerún, Costa de Marfil y de diferentes parroquias de Bilbao.

En su homilía, el obispo volvió al evangelio de la mujer adúltera para denunciar en primer lugar, las injusticias que la sociedad inflige a la mujer y aprovechó para realzar su papel en ella. Mons. Joseba volvió a pedir perdón en nombre de la Iglesia que muchas veces olvida dar a las mujeres el lugar que se merecen. Acerca de la comunidad africana, Mons. Segura llamó la atención sobre la realidad de nuestra sociedad actual: “el rostro de nuestras comunidades está cambiando, cada vez más personas migradas forman parte de nuestras parroquias y pueden aportar su propio modo de vivir y expresar su fe. La presencia de personas cristianas en nuestras comunidades plantea a la Iglesia el desafío de su catolicidad: el objetivo no es hacer una Iglesia sin distinción de orígenes, sino acoger la diversidad en comunión y percibir las diferencias como oportunidades reales”. La celebración estuvo animada por los dos coros de la comunidad: Madre de África y Bondad divina, que hizo la procesión de ofrendas según la cultura “bantu”. Al final de la celebración, se dio las gracias al obispo por su visita, “con el deseo de que este gesto dé todo valor y confianza para vivir e irradiar la fe que nos habita”. A continuación, la comunidad le entregó un detalle (una pintura hecha por un joven migrante).

La primera “Misa africana” tuvo lugar el 6 de septiembre de 2020 y, desde entonces, ha sido un referente para la comunidad africana católica de la diócesis.