OMPRESS-GUATEMALA (22-04-21) Mañana tendrá lugar, en la catedral de Santa Cruz del Quiché, en Guatemala, la beatificación de los diez “mártires de Quiché”, tres misioneros españoles y siete laicos catequistas, asesinados en los años de guerra civil que asoló el país, asesinados entre 1980 y 1991. El Papa Francisco ha querido que sea el cardenal guatemalteco Álvaro Leonel Ramazzini, obispo de la cercana diócesis Huehuetenango, quien presida estas beatificaciones. Beatificaciones que tienen lugar dos días antes de la fecha del asesinato de quien fuera obispo de Quiché, Mons. Juan José Gerardi. Mons. Gerardi fue asesinado años después de la guerra civil, en 1998, precisamente tras presentar el informe en el que la Iglesia católica denunciaba las violaciones de los derechos humanos perpetradas durante el conflicto armado que asoló el país.

Los tres sacerdotes españoles eran los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús José María Gran, Faustino Villanueva y Juan Alonso, y los siete laicos catequistas Rosalío Benito, Reyes Us, Domingo del Barrio, Nicolás Castro, Tomás Ramírez, Miguel Tiú y Juan Barrera Méndez, que sólo tenía 12 años.

Tanto los catequistas como los tres sacerdotes de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús fueron asesinados en diversos momentos de esta larga época de violencia que sacudió Guatemala. José María Gran Cirera, barcelonés, llegó como misionero la diócesis guatemalteca de Quiché, en Zacualpa y la parroquia de San Gaspar Chajul en 1975. Seis años después, el 4 de junio de 1980, fue asesinado a tiros por el ejército, cerca de una aldea llamada Xe Ixoq Vitz, cuando volvía de atender a comunidades que pertenecían a su parroquia, junto a su sacristán Domingo del Barrio Batz. Un mes después el 19 de julio de 1980 era asesinado el padre Faustino Villanueva, navarro, que había llegado a Quiché en 1959. Párroco de Joyabaj, una noche, dos hombres llamaron a su puerta y le asesinaron. Juan Alonso Fernández, asturiano, llegó a la misión de Quiché en 1960. Fue detenido, torturado y asesinado el 15 de febrero de 1981.

En la carta escrita por los obispos guatemaltecos con motivo de esta beatificación explicaban muy bien las razones de por qué derramaron su sangre: “Porque estaban convencidos que no hay amor más grande que dar la vida por los demás, sobre todo cuando la Iglesia Católica se empeñaba en defender los valores del Reino, proclamados por el Señor Jesús: la defensa de la dignidad humana, el respeto a la vida, la justicia social y la defensa de los más débiles y vulnerables”.

“La vida de estos hermanos nuestros”, añaden, “se caracterizó por sus obras. Su convencimiento que el cristiano no puede desentenderse de la realidad en que vive ni mucho menos encerrarse en un individualismo egoísta”. Estos mártires “fueron promotores de la justicia, constructores de la paz, artesanos del bien común, defensores inclaudicables de la persona y sus derechos”.

Mons. Juan José Gerardi fue obispo de Santa Cruz del Quiché de 1974 a 1984. Conoció a estos mártires y la entrega de sus vidas. En 1998 presentó el informe “Guatemala nunca más”, donde se hacía el terrible elenco de dolores que dejó tras de sí 36 años de conflicto armado (1960-1996). Dos días después, el 26 de abril de 1998, era asesinado también él. Con motivo de la beatificación, en Guatemala han querido recordar también a este defensor de los derechos humanos, y hoy se presentará el libro “Testigos de la fe por la paz”, y el viernes 24, tras la beatificación tendrá lugar una oración interreligiosa frente a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de Guatemala, donde se exhibirá también un tapiz que resume la vida de Monseñor Gerardi. El lunes 26 de abril, aniversario de su muerte del prelado, se celebrará una misa solemne en la Catedral, presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal Guatemalteca, monseñor Gonzalo de Villa y Vásquez.