OMPRESS-GUINEA CONACRY (5-11-21) Las Obras Misionales Pontificias llevan apoyando económicamente a los seminaristas de las tres diócesis de este país de África occidental desde hace casi 80 años. Con apenas un 3% de católicos entre una mayoría musulmana, los 150 sacerdotes son el testimonio de una Iglesia en crecimiento. No obstante, el primer seminario se abrió en el país hace 14 años. Hasta entonces los seminaristas tenían que formarse en seminarios de los países vecinos, en muchas ocasiones sin poder volver a su país, por falta de medios, durante meses.

Así se construyó con la ayuda de las Obras Misionales, el Seminario Mayor Benedicto XVI, el primero de la República de Guinea, el nombre oficial de Guinea Conakry (esto último para diferenciar al país de las “otras Guineas”), ubicado en Kendoumayah, en la capital. Inaugurado en 2008, actualmente alberga a 69 estudiantes de Teología de las tres diócesis del país (Conakry, Kankan y N’Zérékoré). Guinea Conakry ha vivido inestabilidad política y social durante décadas, con golpes de Estado cada cierto tiempo; el último, el pasado 5 de septiembre. Es uno de los países más pobres de África Occidental y también uno en los que más dura fue la persecución de la Iglesia hasta finales de los años ochenta. En un contexto en el que los fieles católicos constituyen una pequeña minoría, en una población en la que el 85% profesa la religión musulmana, la formación de futuros sacerdotes es uno de los principales compromisos de la Iglesia local que todavía, por su ajetreada historia, necesita la solidaridad de las Iglesias de todo el mundo para lograrlo.

Las Obras Misionales Pontificias cada año de estos 80 transcurridos, desde que se elevara a diócesis el entonces vicariato apostólico de Conakry y comenzaran a surgir las primeras vocaciones sacerdotales, han enviado una suma para el sostenimiento de los seminaristas. Este año han sido 32.660 euros. Sin embargo, como en tantos seminarios de África, los seminaristas, se dice, junto a los libros utilizados para su formación tienen siempre su “azada”, porque deben aportar a su propio sustento con su trabajo manual. Para apoyar este compromiso con su propia vocación de los seminaristas guineanos, las Obras Misionales Pontificias, gracias a la colaboración de tantos fieles con la campaña de Vocaciones Nativas, han financiado la construcción de un establo para la cría de cerdos. Los 10.000 euros del proyecto serán una inversión destinada tanto al sustento de los seminaristas, como una forma de lograr la autofinanciación del Seminario Benedicto XVI, con la venta.

La idea fue que los seminaristas comieran carne más de una vez al mes, por lo que el rector del seminario, el padre François Sylla, cuenta que el año pasado, con unos pocos ahorros compraron dos cerdos. Ahora con el subsidio se busca que la cría de animales se vuelva uno de los medios de financiación del seminario, junto al huerto que, gracias a las azadas de los seminaristas, también está en marcha.