OMPRESS-COREA (10-03-22) La Comisión de la Verdad y la Reconciliación del gobierno de Corea del Sur ha publicado un nuevo informe que recoge el nombre de más de 1.100 cristianos asesinados por su fe durante la Guerra de Corea, de ellos 119 son católicos y 1.026 de diversas confesiones cristianas. Como recogen las Misiones Extranjeras de París, uno de ellos es Mons. Francis Hong Yong-ho, obispo de Pyongyang, encarcelado por las fuerzas norcoreanas en 1949 antes de ser declarado desaparecido. Fue reconocido como Siervo de Dios en 2014, junto a otros 80 compañeros.

La Iglesia Católica en Corea del Sur ha agradecido la labor desarrollada por la comisión del gobierno coreano, que hará que estas personas, masacradas por su fe por las fuerzas de Corea del Norte, no caigan en el olvido de la sociedad. Según la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, el ejército de Corea del Norte asesinó a 1.145 cristianos, 1119 católicos y 1.026 protestantes, mientras se retiraba del Sur tras las operaciones militares de las fuerzas de las Naciones Unidas el 26 de septiembre de 1950.

Estas masacres contra poblaciones cristianas se produjeron cuando los comunistas de Corea del Norte dieron la orden de “eliminar a las fuerzas reaccionarias” antes de abandonar el Sur, según un informe basado en documentos de investigación, testimonios y visitas a las iglesias de las víctimas. Según la agencia de noticias Yonhap, la Comisión de Corea del Sur cree que estas masacres estaban vinculadas a una política del norte que define al cristianismo como “una fuerza impura” que genera opresión.

El padre Francis Cho Han-geon, director del Instituto de Investigación de Historia de la Iglesia de Corea, destaca la importancia de este nuevo informe para la iglesia local. “Este informe tiene una importancia significativa porque tiene en cuenta a todos los mártires antes y después de la Guerra de Corea, y de los que la Iglesia coreana pide su canonización”, añade el padre Cho, entrevistado por el periódico Catholic Times de Corea. Entre las víctimas se encuentra Mons. Francis Hong Yong-ho, obispo de Pyongyang. El obispo había nacido en 1906 y fue ordenado sacerdote en 1933, cuando Corea estaba bajo la ocupación japonesa. Fue ordenado obispo en 1944 y nombrado vicario apostólico de Pyongyang. Hasta 2013, la Santa Sede mantenía oficialmente al Mons. Hong como cabeza de la Iglesia en Pyongyang, aunque y lo consideraba “desaparecido”. Aunque no fue declarado oficialmente muerto, la Conferencia Episcopal Coreana (CBCK) solicitó entonces la apertura de su causa de beatificación con otros 80 católicos, también martirizados por el ejército norcoreano. En 2014, el cardenal Nicholas Cheong, ex arzobispo de Seúl, agradeció que se reconociera al obispo como Siervo de Dios, en “un gesto de la Santa Sede que muestra la tragedia sufrida por la Iglesia en Corea, que aún continúa hoy”.

Corea fue una nación unificada gobernada durante siglos por la dinastía Joseon (1392-1897). El país se convirtió en un protectorado de Japón con el Tratado de Eulsa, firmado el 17 de noviembre de 1905 entre el Imperio de Japón y el Imperio de Corea, tras la victoria de Japón en la Guerra Ruso-Japonesa aquel mismo año. Al tratado siguió la anexión de Corea en 1910. La presencia japonesa (1905-1945) terminó después de la Segunda Guerra Mundial, lo que provocó la división de Corea entre las fuerzas estadounidenses y soviéticas. Los esfuerzos por unificar Corea fracasaron después de que los desacuerdos entre los Estados Unidos y la URSS condujeran a la Guerra de Corea (1950-1953). Las fuerzas comunistas de Corea del Norte invadieron el Sur durante la guerra, y la violencia de los combates se cobró casi 4 millones de vidas y desplazó a alrededor de 10 millones de familias. La guerra terminó con un armisticio pero sin un tratado de paz real el 27 de julio de 1953. Las dos Coreas sigue todavía técnicamente en guerra.