OMPRESS-ESUATINI (6-07-21) El Papa Francisco y José Luis Ponce de León, obispo de Manzini, en Esuatini, la antigua Swazilandia, hacían un llamamiento al diálogo tras las decenas de muertos y heridos causados por los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y de la oposición en este pequeño país del sur de África.

El Papa Francisco lo hacía este domingo, durante el Ángelus, antes de su operación: “Desde la querida nación de Esuatini, en África meridional, llegan noticias de tensiones y violencias. Invito a aquellos que tienen responsabilidad y a los que manifiestan las propias aspiraciones por el futuro del país a un esfuerzo común por el diálogo, la reconciliación y la composición pacífica de las diferentes posiciones”.

Las protestas actuales estallaron con motivo de la muerte de Thabani Nkomonye, un joven estudiante de derecho, ocurrida el pasado mes de mayo, supuestamente a manos de la policía. La movilización es la mayor del país desde 2019 y se ha extendido en la última semana de junio conforme aumentaba la represión. El rey Mswati III, el último monarca absolutista del continente africano que gobierna el país desde hace 35 años, reaccionó a las protestas bloqueando Internet, imponiendo un toque de queda y movilizando al ejército contra los manifestantes. Según activistas y fuerzas de la oposición, la violencia habría dejado decenas de muertos y varios heridos. Las autoridades de Esuatini han negado los asesinatos.

En este contexto, el misionero de la Consolata José Luis Ponce de León, obispo de Manzini, la única diócesis del país, ha hecho un llamamiento a la calma y al diálogo. “Responder con fuego al fuego sólo servirá para reducir a cenizas este país”, señalaba. Aunque reconoce los motivos de las actuales tensiones, aseguraba que la única forma de acabar con la violencia actual es a través de un “diálogo abierto”, con la participación de todas las partes. “Como escribió el Papa Francisco en Fratelli Tutti, el diálogo social auténtico presupone la capacidad de respetar el punto de vista del otro, aceptando la posibilidad de que contenga convicciones o intereses legítimos”.