OMPRESS-ROMA (11-10-21) El Papa saludaba ayer en la Basílica de San Pedro a la misionera colombiana Gloria Cecilia Narváez Argori, liberada tras un largo secuestro de más de cuatro años en Mali. El encuentro tuvo lugar antes de la Misa de apertura del Sínodo de los Obispos.

Lo noticia la había confirmado a sus compatriotas colombianos, el presidente de la Comisión de Misiones de la Conferencia Episcopal de Colombia, Mons. Mario de Jesús Álvarez Gómez: “Como presidente de la Comisión de Misiones del episcopado colombiano, con inmensa alegría doy el anuncio de la liberación de la hermana Gloria Cecilia Narváez, religiosa de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de María inmaculada, hace poco fue liberada allí en Mali, África”, agradeciendo las gestiones realizadas por la Santa Sede, la Nunciatura Apostólica de Colombia y la Conferencia Episcopal de Colombia. La hermana Gloria Cecilia que, a pesar de estos años terribles, goza de buena salud, llegaba posteriormente a Italia, a la comunidad romana de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada. La hermana Gloria, originaria de Pasto, en el suroeste de Colombia, es religiosa de esta congregación de origen suizo fundada en 1893 y presente en 17 países.

Quien fuera compañero de cautiverio de la hermana, el padre Gigi Maccalli, también ha expresado su alegría. El misionero de la Sociedad de Misiones Africanas fue secuestrado en 2018 en Níger, y pasó parte de su cautiverio en Mali, donde la hermana Cecilia había sido secuestrada en 2017 por Al Qaeda. La hermana ha sido liberada exactamente un año después de la liberación del padre Gigi.

Han sido cuatro años y ocho meses de secuestro. En aquel 7 de febrero de 2017, cuatro hombres armados irrumpieron en la parroquia de Karangasso, en la frontera entre Mali y Burkina Faso, a 400 kilómetros al este de Bamako, donde era misionera desde hacía seis años junto con otras tres religiosas. Comenzaba así un largo periodo de cautiverio. Unos meses después de su secuestro, en julio de 2017, apareció un vídeo en el que Al Qaeda lo reivindicaba, aunque en un mensaje enviado a su hermano a través de la Cruz Roja, dio a conocer que era prisionera de un nuevo grupo. La comunidad cristiana de Bamako, la capital de Mali organizó misas y oraciones por ella, y en 2020 la Iglesia maliense organizó una jornada de oración por su liberación.