OMPRESS-FILIPINAS (16-07-21) La Iglesia filipina está en plena celebración de los 500 años de la llegada del Evangelio el archipiélago. Entre las muchas iniciativas que han surgido al nivel nacional y local, ha habido numerosos gestos simbólicos como el realizado por la Parroquia de Santa Rita de Cascia de la aldea de Binagbag.

El pasado 4 de abril, Domingo de Pascua, se abrieron simultáneamente las “puertas santas” de los 537 templos, en los que se puede ganar el jubileo por estos cinco siglos de evangelización en Filipinas. Las puertas permanecerán abiertas hasta el 22 de abril de 2022, fecha en que concluirá una celebración que ha contado con años de preparación y que quiere ser un acicate a conservar la fe recibida. Entre las iniciativas que se han desarrollado con este motivo se han dado muchas con carácter ecológico, mostrando el cariño a la creación. Como decía el Papa Francisco en la encíclica Laudato si’: “Todo el universo material es un lenguaje del amor de Dios, de su desmesurado cariño hacia nosotros. El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios”.

La parroquia de Binagbag, en el sureste de la isla de Luzón, puso en marcha así la iniciativa de plantar 500 plántulas de bambú gigante en el monte Lawad, en la población de Doña Remedios Trinidad. El párroco, el padre Nap Baltazar, párroco, explicó que la actividad tenía como objetivo crear conciencia sobre la importancia del bambú, materia prima natural, una de las plantas de más rápido crecimiento de la tierra: “Las raíces del bambú gigante son capaces de absorber con eficacia el exceso de agua y unir el suelo, reduciendo así la erosión”. Cerca de 125 voluntarios se unieron en esta actividad.

En otras zonas de Filipinas también se han dado este tipo de iniciativas, como la limpieza de la costa en el pueblo Bancao-Bancao, en la isla de Palawán, que unió a cristianos y musulmanes. Una comunidad que también ha plantado más de 10.000 árboles en las montañas cercanas. O los seminaristas del Seminario Teológico San Juan María Vianney, en Cagayán de Oro, en Mindanao, que plantaron 500 árboles en sus parroquias de origen, llevando las plántulas desde el seminario a sus hogares en las vacaciones, con el proyecto “500 árboles por los 500 años de cristianismo en Filipinas”.

El interés de la Iglesia filipina con estas iniciativas que se han repetido en los últimos años tiene que ver con el hecho de que, en las últimas décadas, debido en gran parte a la tala ilegal, la superficie forestal de Filipinas se ha reducido de un 70% de la superficie del archipiélago a solo un 20%. El mismo gobierno filipino aprobó una ley que exige a los estudiantes que quieran graduarse que planten 10 árboles, para crear conciencia del problema.