OMPRESS-PAPÚA NUEVA GUINEA (2-07-21) Estas religiosas han formado, con más de 1.000 mujeres en zonas de asentamientos de Port Moresby, 58 Grupos de Autoayuda, para que sean las mismas mujeres las que luchen por su dignidad. Y es que las mujeres de estos barrios marginales se enfrentan a dramas como la violencia doméstica, el maltrato infantil y las carencias educativas.

Ni siquiera el covid ha logrado parar a las Hijas de María Inmaculada en su compromiso por las mujeres en la capital de Papúa Nueva Guinea. La hermana Lilli Pushpam, una de las impulsoras de esta labor, explicaba que el objetivo es estar al servicio de las personas más pobres y marginadas pero intentando que sean ellas las que se organicen para hacer realidad sus sueños.

A través de estos Grupos de Autoayuda se busca que sean las mismas mujeres las que reduzcan su pobreza familiar, animándolas a convertirse en empresarias de pequeños proyectos. Que sean ellas las que promuevan, protejan y defiendan la dignidad de los niños, las que promuevan los derechos de las personas con discapacidad. Se trata de crear una concienciación comunitaria que traiga “un cambio en la mentalidad de la gente, transformando sus comportamientos y actitudes”, explicaba la hermana Lilly. Y todo ello, sin olvidar que la base de esta concienciación ha de ser una vida de fe. No han dudado por ello en impulsar el rezo del rosario y de la oración en familia.

Las Hijas de María Inmaculada llegaron de la India y se ocuparon antes de los demás que de ellas mismas. Este año las Obras Misionales Pontificias las han ayudado con 8.000 dólares destinados directamente a comprar electrodomésticos para la cocina, a amueblar la casa que ocupan e instalar la capilla.