OMPRESS-PAKISTÁN (5-04-22) Las Obras Misionales Pontificias colaboran en la renovación de una Iglesia en Karachi, Pakistán. La más antigua parroquia de esta archidiócesis, en 1992 sufría un duro ataque por extremistas que la dejó arrasada. Gracias a la fe y fidelidad de sus parroquianos, volvió a levantarse.

La Iglesia del Sagrado Corazón tiene nada menos que 150 años. Se construyó en 1862 en Keamari, una población cercana a Karachi. Los fieles, de etnia sindhi, eran atendidos por jesuitas de muchas nacionalidades, entre ellos españoles. En aquella época Karachi se englobaba dentro de la entonces inmensa diócesis de Bombay. Los cristianos que llegaban al puerto de Keamari, hacían de la parroquia su hogar. La tradición dice que todos los habitantes que llegaban de Goa, –a unos 1.500 kilómetros al sur y donde descansan los restos de San Francisco Javier – para vivir en el inmenso territorio del actual Pakistán, tenían siempre algún tipo de relación con la Parroquia del Sagrado Corazón. A principios del siglo XX había 200 familias cristianas viviendo permanentemente en Keamari, la mayoría provenientes de Goa, y se pudo construir una escuela, que daba clases en idioma Marati, el idioma de origen de los goanos. Hoy, pasado un siglo, solo quedan unas pocas familias con raíces de Goa.

Desgraciadamente el 8 de diciembre de 1992 una turba de cerca de cinco mil extremistas musulmanes arrasaron la parroquia que era de madera y quemaron todo. El sacerdote de entonces, el padre Brunu Sequeira, escapó milagrosamente con vida. A pesar de la tragedia la comunidad parroquial se mantuvo fiel y se comprometió a volver a levantar la parroquia. Actualmente la parroquia está a cargo de dos padres franciscanos, Gul Shazad y Bhuro Mangho, y ellos, los fieles y la misma archidiócesis de Karachi están renovando las estructuras que se levantaron tras el ataque. Han contado con la ayuda de las Obras Misionales Pontificias que, gracias al Domund, ha podido colaborar, en esta renovación.

Esta es la tercera parroquia de Karachi a la que ayuda la generosidad de todos los fieles con las Obras Misionales Pontificias. Se ha podido colaborar en las renovaciones de la Iglesia de San Andrés en Mehran Town y la de Santa María en Eissa Nagri.