OMPRESS-REINO UNIDO (21-10-21) Desde hace 85 años la Missio “Red Box”, una hucha roja, está presente en más de 200.000 hogares católicos de Inglaterra y Gales. Recoge las pequeñas aportaciones a lo largo del año para la Obra de la Propagación de la Fe, el Domund, que se entregan este mes. Es un apoyo hecho de pequeñas aportaciones diarias, que sumadas, a través de estas cajas rojas los católicos ingleses y galeses aporten 3 millones de libras para la misión y los misioneros. Las cantidades que aporta cada familia son el fruto de pequeñas privaciones y esas monedas que sobraron de la compra. Todo para las misiones.

La idea de la “Red Box” nació en 1936, bastante antes que las famosas huchas de cabezas de porcelana del Domund aquí en España, que utilizaron nuestros abuelos. La Obra de la Propagación de la Fe y los Misioneros de Mill Hill se unieron para crearla y aunque ahora son de cartón duro, entonces eran de madera. En la primera “Red Box” – muchas se conservan como un tesoro que ha pasado de padres a hijos – estaba escrito “La Obra de la Propagación de la Fe apoya la labor de difundir el Evangelio por todo el mundo”. Otras ediciones recogían frases como “Ser cristiano es ser un misionero”, además de añadir el recordatorio de orar por las misiones. Hay familias que llevan cincuenta o sesenta años aportando el contenido de su caja de manera ininterrumpida en lo que ha venido a convertirse en un signo de identidad para los católicos ingleses y galeses.

La mayoría de las parroquias tienen un secretario local de la Obra de la Propagación de la Fe, el Domund, y un equipo responsable de recoger las aportaciones a la Red Box durante este mes de octubre. El año pasado hubo dificultades para recoger las aportaciones, con las restricciones del covid, pero este año, afirman desde Missio England – las Obras Misionales Pontificias de Inglaterra – todo parece volver a la normalidad. Además desde Missio England han hecho, como cada año, la campaña “Red Box Appeal”, que se centra en una misión o en un país, como un ejemplo de lo que se lleva a cabo en tantas iglesias del mundo gracias a la generosidad de los católicos con el Domund.