OMPRESS-MÉXICO (13-07-21) Hoy se celebra la creación de la archidiócesis mexicana de Guadalajara, México, creada el 13 de julio de 1548, gracias a la labor del misionero franciscano Fray Antonio de Segovia, que regaló a los indígenas la imagen de la Virgen que le había acompañado durante 20 años de labor misionera. Aquella imagen es la Virgen de Zapopan. El mismo año en que se fundó la actual ciudad de Guadalajara, en 1542, Fray Antonio entrega en la población de Zapopan, muy cercana a Guadalajara, esta imagen, estableciéndose desde entonces un profundo culto a esta advocación mariana que ha llegado hasta el día de hoy. La imagen había sido modelada junto al lago de Pátzcuaro, en el actual Estado mexicano de Michoacán, según la técnica que los purépechas, la etnia local empleaban, amasar la caña del maíz con miel de orquídeas, y con esa pasta hacer figuras. Se trata de una imagen pequeñita, de apenas treinta centímetros, que formaba parte del material pedagógico del misionero.

Desde 1734, en que la ciudad de Guadalajara agradeció a la Virgen que salvara a la ciudad de las tempestades, la venerada imagen de Nuestra Señora de Zapopan abandona su ciudad y viaja a Guadalajara. Es la visita anual que, del 20 de mayo al 9 de octubre, recorre todas las parroquias de Guadalajara. Se trata de una tradición que ha superado año tras año prohibiciones legales y persecuciones religiosas, y que llena de color la ciudad y que en la romería final de 12 de octubre llega a congregar millones de personas.

Desgraciadamente el covid-19 lo ha cambiado todo, aún así el arzobispo de Guadalajara, el cardenal José Francisco Robles Ortega, enviaba en marzo una carta a toda la archidiócesis para decir que este año sí que se celebraría la visita de Virgen de Zapopan. Pedía, no obstante, que el párroco que reciba a la Virgen en su parroquia asegurase “el orden en el ingreso de los fieles, teniendo en cuenta las indicaciones sanitarias y manteniendo el aforo permitido”, además de rogar que se suspendieran fuera de los templos “los puestos de ventas, juegos y comidas”. Pero recordaba a todos que la visita de este año es, en medio de las actuales circunstancias, “un gran signo de esperanza y de unidad para todos nosotros”.