OMPRESS-MADRID (6-05-22) Con motivo de la Jornada de Vocaciones Nativas de este domingo 8 de mayo, el grupo de misiones de la Parroquia de Santa Paula, en el madrileño barrio de Canillas, ha dado testimonio de lo que hacen por apoyar las vocaciones; una comunidad que abre su corazón al mundo.

Asunción Tejedor, Amparo Perrino, Carmen Navas, Ana Arce, feligresas de esta parroquia, ponen voz en este vídeo al impulso de sus corazones y de su fe a la hora de apoyar la misión y las vocaciones nativas. Su pertenencia al grupo misionero de su parroquia y la colaboración en las campañas, reconoce Amparo, las ha llenado mucho y ella lleva ya en ello 27 años. Reconoce que “en Santa Paula tenemos el privilegio de tener muchos misioneros alrededor de nuestra parroquia, y sabemos mucho de sus vidas allí”. Saben qué necesidades tienen en la misión y cómo las afrontan, sin muchos medios pero con mucho amor a Dios y a los demás.

Por eso, el apoyo a las vocaciones en los países de misión, el objetivo de la Jornada de las Vocaciones Nativas, es importante. Las vocaciones son una de las principales inquietudes de los misioneros y de quienes tienen la misión en el corazón. Esas vocaciones, señala Ana Arce, “van a reforzar mucho más la misión y la Iglesia allí en su país. Y los cristianos tenemos que sentirnos muy orgullosos de tener un sacerdote a nuestro lado. Es lo más grande”. Además, Asunción Tejedor reconoce que “después de que alguien se ha tomado en serio un proyecto de vida, es muy triste que se pierda por falta de recursos económicos”.

Por eso, aportan “cada primero de mes”, aquello “que cada uno puede”. De esta forma cuando llega “la Jornada de Vocaciones Nativas, una pequeña comunidad en una parroquia de Madrid, ha colaborado con la Iglesia universal en otro lugar del mundo”. Y aunque, esos jóvenes que se preparan para el sacerdocio o la vida religiosa “tienen la fe, que es un don, hacen falta también aportaciones económicas para seguir estudiando y formándose mejor”, dice Carmen Navas, y esto es algo “muy importante para el resto del mundo”. Resulta “un tesoro que surjan allí vocaciones nativas y nosotros desde aquí, aunque nos parezca muy poquito lo que hacemos, para ellos es muy grande”, por eso, la labor que “están haciendo es tan grande que tenemos que apoyarlos con oración y con nuestro donativo”. Sin duda, este grupo de la Parroquia de Santa Paula es un ejemplo de amor a la misión y de compromiso cristiano.