OMPRESS-JAPÓN (2-06-21) Beatriz Cavestany, misionera de Cristo Jesús, escribe de Nagareyama, en la prefectura de Chiba, en el área metropolitana de Tokio, sobre cómo también allí se sigue batallando contra el covid, contra los suicidios y la soledad. Desde que llegó a Japón, hace ya treinta años, la misionera ha vivido estas dos pobrezas de Japón, la soledad y el suicidio… y es que, dice, “la gente necesita cariño y que se la escuche, para sentirse fortalecida”.

“Japón también está batallando mucho con la pandemia ‘dolor del mundo entero’… Las cifras se dispararon hace poco y el país entero tuvo que acoger ‘la quietud’ que el Gobierno iba exigiendo… Los Juegos Olímpicos, tan preparados y tan esperados, siguen en el calendario, pero por todas las exigencias que conllevan, yo creo que dentro de poco terminarán por anularlos.

Mi trabajo actual siguen siendo los grupos de profundización en la Palabra, las visitas a enfermos, la atención a personas con problemas muy variados y desde hace poco, la relación por carta con una chica mejicana que está en la cárcel y necesitaba a alguien que hablara español. La asistencia a los grupos, ha bajado a causa del Covid por miedo a montarse en los trenes etc., pero hay gente que necesita ‘salir de casa’ y encontrarse con la Palabra de Dios.

Últimamente he experimentado un caso muy triste de suicidio. Sería muy largo de contarlo, pero confío en vuestras oraciones. Ella recibió el bautismo hace algo más de 10 años y no dudo de que esté ya en la Casa del Padre, pero se necesitan oraciones para que el Señor mueva el corazón del marido para que descubra la Luz de Dios. Se ha quedado con la hija de 28 años, enferma desde pequeña de epilepsia profunda. La madre cayó en una depresión impresionante, y vio que su vida ya no tenía ningún significado… La soledad se ha extendido mucho por el mundo, pero en este Japón tan cambiante, es también una enfermedad de gravedad aguda.

Necesitamos ‘nuevas energías’ de juventud que esté dispuesta a entregarse totalmente a la misión. Intentamos seguir al pie del cañón a pesar de los años, pero Jesús dijo: rogad al Dueño de la mies… Con mi agradecimiento, mi recuerdo y oraciones para todos vosotros”.