OMPRESS-ECUADOR (6-10-21) El Papa Francisco expresaba en el ángelus del domingo su pena por lo sucedido en la cárcel de Guayaquil, Ecuador, un enfrentamiento entre bandas del narcotráfico que ha causado un altísimo número de muertos. Los misioneros desde Guayaquil han enviado comentarios sobre lo sucedido. “Me ha entristecido mucho lo que ha sucedido en los pasados días en la cárcel de Guayaquil, en Ecuador”, decía el Papa. “Una terrible explosión de violencia entre detenidos pertenecientes a bandas rivales ha provocado más de cien muertos y numerosos heridos. Rezo por ellos y por sus familias. Dios nos ayude a sanar las llagas del crimen que esclaviza a los más pobres. Y ayude a cuentos trabajan cada día para hacer más humana la vida en las cárceles”.

El jesuita José Nevado, cuenta: “No tengo contacto con la pastoral carcelaria; pero te doy mi punto de vista sobre la situación. Se trata de la lucha a muerte(s) entre dos bandas rivales de narcotraficantes. El director de prisiones dijo (y creo que acierta) que esas bandas son más poderosas que el gobierno. La prueba es que disponen de subametralladoras, granadas, pistolas, etc., dentro de la cárcel. El dinero del narcotráfico financia todo eso. No digo que el gobierno no esté luchando; pero la lucha es difícil. Sigamos orando para que se vaya poniendo remedio”.

Por su parte el carmelita descalzo Fray Diego Cortés, desde la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Guayaquil, explica que “la situación de las cárceles en el país es complicada por toda la fuerza que ha tomado el narcotráfico aquí. En Guayaquil en lo que va corrido del año es la tercera vez que suceden estos acontecimientos, al parecer al gobierno Nacional y del ayuntamiento la cosa se les ha salido de las manos, los ha desbordado por toda la cantidad de presos que reciben a diario. Los hermanos que trabajan en la pastoral penitenciaria, en un comunicado del día miércoles invitaban a unirnos en la oración por las víctimas, sus familias y la situación que atraviesan las cárceles en el país; a la vez nos invitaban a emprender junto con ellos alguna acción solidaria desde las comunidades parroquiales para hacernos presente ahí, cosa que para nosotros aún es complicada por la situación económica de la pandemia”.

El padre Juan María Bautista, párroco en la zona de Monte Sinaí de la ciudad, comenta que “hace más de año y medio que no vamos a la cárcel, desde antes de la pandemia. Además del hacinamiento y con él todo lo que se deriva, de la corrupción de los funcionarios al servicio de internos, de la irresponsabilidad del gobierno, de todos los gobiernos, este tema es claro que ha sido una pelea interna dentro de los miembros de las mismas bandas: Ha sido una guerra civil: Los de Silatoa contra ellos mismos, el otro cartel, y entre todos ellos. Hay funcionarios y abogados pertenecientes a estos carteles. Hay mucho dinero de fondo… Es la historia de Escobar repetida en el siglo XXI. Más o menos”.