OMPRESS-CUBA (15-07-21) A las declaraciones hechas el lunes por los obispos cubanos, se suman también las de los religiosos, que han pedido que se respeten los derechos de los cubanos a la libre manifestación, a la información y comunicación, y que se libere “a todos los que han sido apresados injustamente”.

No se llegará a una solución por imposiciones, “sino cuando se ejercite la escucha mutua, se busquen acuerdos comunes y se den pasos concretos y tangibles que contribuyan, con el aporte de todos los cubanos sin exclusión, a construir la Patria ‘con todos y para el bien de todos’. Esa es la Patria que queremos. Así lo han afirmado los obispos cubanos en una nota sobre las manifestaciones callejeras que tuvieron lugar el domingo 11 de julio y durante los últimos días, con enfrentamientos con la policía y numerosas detenciones. Tras treinta años, la población ha salido a las calles por las dificultades para encontrar alimentos, el aumento de precios, el agravamiento de la pandemia y la falta de democracia, mientras que, según el gobierno cubano que encabeza Miguel Díaz Canel, se trata de una maniobra estadounidense para “desestabilizar” la isla. La Conferencia Episcopal Cubana se dirige “a todos los cubanos de buena voluntad” manifestando que “no podemos cerrar los ojos o entornar la mirada, como si nada estuviera sucediendo, ante los acontecimientos que ha vivido nuestro pueblo”. En medio de las restricciones por el aumento de contagios de covid-19 “y, a pesar de ello, salieron a las calles miles de personas en ciudades y pueblos de Cuba, protestando públicamente, expresando su malestar por el deterioro de la situación económica y social que vive nuestro pueblo y que se ha acentuado de manera significativa”.

Los obispos admiten que entienden la responsabilidad del gobierno, que “ha tratado de tomar medidas para paliar las referidas dificultades”, pero, “el pueblo tiene derecho a manifestar sus necesidades, anhelos y esperanzas y, a su vez, a expresar públicamente cómo algunas medidas que han sido tomadas le están afectando seriamente”. Expresan su preocupación de que la respuesta “a esos reclamos sea el inmovilismo que contribuye a dar continuidad a los problemas, sin resolverlos. No solo vemos que las situaciones se agravan, sino, también que se camina hacia una rigidez y endurecimiento de posiciones que pudieran engendrar respuestas negativas, con consecuencias impredecibles que nos dañarían a todos”. Citando al Papa Francisco apuntan que “las crisis no se superan con el enfrentamiento sino procurando un entendimiento”. Porque, “la violencia engendra violencia, la agresividad de hoy abre heridas y alimenta rencores para mañana que costará mucho trabajo superar”, por ellos invitan a todos “a no incentivar la situación de crisis, sino con serenidad de espíritu y buena voluntad, ejercitar la escucha, la comprensión y la actitud de tolerancia, que tenga en cuenta y respete al otro para juntos buscar caminos de una justa y adecuada solución”.

Por su parte la Conferencia de Religiosos de Cuba (Concur), en un comunicado han destacado cinco puntos “que nos parecen indispensables para superar la difícil situación actual y construir entre todos la fraternidad”. En primer lugar, “recordemos y defendamos que es un derecho legítimo y universal de cualquier ciudadano manifestar sus reclamos de manera ordenada y pacífica en el espacio público que no es monopolio y privilegio de ningún grupo ideológico determinado”. En segundo lugar, “es necesaria la pronta liberación de todos los que han sido apresados injustamente por el solo hecho de ejercer el derecho a manifestarse, a expresar sus reclamos”. Por ello, “reclamamos el derecho a la información y comunicación que ha sido violado al extremo cortando la conexión de la telefonía móvil y bloqueando las redes sociales. Esto aumenta la incertidumbre y el desconcierto en una población que ya se siente agobiada por situaciones económicas, sanitarias y sociales críticas”.

Además, “todos debemos evitar caer en la trampa de la violencia como modo de imponer la propia verdad. Nos preocupa que por falta de capacidad de diálogo y de escucha se ataque, repudie, persiga y condene desde el gobierno a los que piensan diversamente y lo expresan en público”. Y, finalmente, “es importante escucharnos entre todos para poner remedio a las causas que originaron estas manifestaciones. Solo yendo a la raíz de los problemas podremos remediarlos verdaderamente”.