OMPRESS-INDIA (28-05-21) Tiene 83 años y, en medio de la pandemia que en estas semanas está azotando especialmente a la India, la hermana no ha dejado de subirse a un rickshaw para distribuir alimentos a los discapacitados mentales que viven en las calles entre Mithapur y el puerto de Okha. Era lo que hacía antes de que llegara el covid, y la hermana, de la Congregación de las Hermanas de Santa Ana de la Providencia, ha seguido haciendo su recorrido diario: “No puedo sentarme en la comodidad de mi convento cuando mi gente se tiene que alimentar sola, en este encierro de la pandemia”, decía la hermana Elsie a la agencia católica UCA News. Un recorrido que ha hecho durante años, en invierno o durante las lluvias monzónicas, la monja católica está en las calles distribuyendo alimentos en esta zona del estado indio de Gujarat.

En esta zona las autoridades impusieron en abril un nuevo confinamiento cuando la segunda ola de covid comenzó a extenderse, afectando a miles de personas y matando a cientos cada día. “Estoy dispuesta a dar mi vida por ellos, por lo que no puedo dejar de alimentarlos mientras pueda moverme”, dice la hermana Elsie y añade que antes de la pandemia nadie se preocupaba por estos enfermos mentales, a quienes nadie ayuda. Por esta actitud, se la conoce como la “Madre Teresa de Mithapur”.

Todos los días alimenta a unas 50 personas con enfermedades mentales en las calles entre Mithapur y el puerto de Okha, recorriendo una distancia de unos 15 kilómetros. La monja lleva comida preparada – arroz, verduras, chapatis, lentejas y agua – en un rickshaw motorizado de tres ruedas. El conductor, Sanjay Siruka, decía a UCA News que se detienen en unos 45 lugares para servir comida: “Tan pronto como ven nuestro vehículo, corren hacia él y reciben la comida de manos de la hermana”. Antes de la pandemia, la religiosa solía abrazar a las mujeres y bendecir a los hombres tocándoles la cabeza o el hombro y charlaba con ellos. Ahora con los protocolos sanitarios todo ha cambiado. Intenta llevarles otros artículos además de comida y buscan que tengan lo suficiente para hacer dos comidas al día. Y todo ello gracias también a la generosidad de empresarios locales y los líderes comunitarios, que donan verduras y otros alimentos.

El padre Vinod Karumalikal, antiguo párroco de la monja, decía que desde la Iglesia se quería que interrumpiera la distribución de alimentos, debido a su avanzada edad y el alto riesgo que corre. Pero, decía el sacerdote, ella no estaba preparada dejarlo… aunque sí lo estuviera para morir”. La hermana cuenta con el apoyo de su comunidad, y otras hermanas se han unido a ella en la distribución de alimentos. La hermana Elsie comenzó con sus recorridos, cuando el padre Titus Mandy, un párroco de la ciudad, le contó que encontró, a un hombre con una enfermedad mental, comiendo estiércol de vaca, tirado en el camino. Como reconocía el obispo de Rajkot, la diócesis donde está Mithapur, hablando de la hermana Elsie, dar testimonio tiene más valor que predicar.