OMPRESS-KENIA (28-05-21) Our Lady of Peace Chebukaka, así se llama la granja de las hermanas de María de Kakamega, una graja que es, a la vez, centro de formación para las mujeres en esta zona del oeste de Kenia, fuente de alimentos para la población y una forma de sostenimiento del colegio e instituciones que atienden las hermanas. Ubicada cerca de la frontera con Uganda, la granja lleva 10 años ayudando a toda la comunidad que la rodea, cultivando y criando animales, con el desafío de proteger las frutas y las verduras contra las amenazas de ladrones y animales salvajes.

Las Hermanas de María de Kakamega son una congregación de fundación africana con 90 años de andadura. Fueron fundadas en 1932 por el vicario apostólico de Kisumu, como se llamaba entonces la diócesis keniana de Kakamega, el obispo misionero holandés Gordon Brandsma, de los Misioneros de Mill Hill. Hoy esta congregación religiosa, con una gran presencia en la diócesis de Kakamega de la que adopta su nombre, se ha extendido a toda Kenia, y a otros países africanos, Tanzania, Uganda y Sudán, y cuenta con 400 religiosas, cuya principal misión es servir a las mujeres africanas. Fue precisamente para cumplir este propósito del instituto que las hermanas crearon la “Chebukaka Farm”.

En la granja trabajan cinco hermanas, que se ocupan de más de treinta mil metros cuadrados de cultivos, más de tres hectáreas, aunque su labor, las mejoras en cultivos y sus conocimientos ayudan y benefician a otras 160 hectáreas, propiedad de los cultivadores de la zona. Las Obras Misionales Pontificias ayudaron a las hermanas de María con casi 60.000 dólares para la compra de un tractor, y otra maquinaria agrícola, como un arado, una rastra y un remolque. Ahora con el covid, las hermanas también han pedido ayuda para dos partidas esenciales, el combustible para el tractor y algo que ha escaseado estos últimos meses en Kenia, debido a la escasez de su oferta y su alta demanda, semillas para plantación.

La alimentación de las niñas del colegio, casi 600, que las hermanas tienen en Kakamega, depende en gran parte de la granja, al igual que el orfanato y los dispensarios sanitarios que atienden en las comunidades cercanas. Incluso el tractor es una gran ayuda para todos, se ha conectado a la red “Hello Tractor” y hace las veces de “uber agrícola” en la región. Las hermanas unen trabajo y eficacia con ayuda a los demás, no es de extrañar que incluso la embajada japonesa en Kenia les haya ayudado a ampliar el dispensario que las religiosas tienen cerca de la granja.