OMPRESS-FILIPINAS (20-01-22) Los Kkottongnae Hermanos y Hermanas de Jesús acaba de abrir un seminario en Filipinas, el primer seminario que abre esta congregación religiosa fuera de Corea. Una congregación que busca llegar a los marginados de la sociedad, a todos aquellos “que se han quedado en el camino”.

El nuevo seminario se encuentra en la ciudad de Palo, en la isla de Leyte y abrió sus puertas el pasado lunes 17 de enero y se encuentra al lado del Centro Papa Francisco para los Pobres, que ayuda a huérfanos y ancianos. Este último centro lo inauguró el mismo Papa en su visita a Filipinas en 2015 y, desde entonces, ha sido dirigido por la comunidad Kkottongnae.

La congregación fue fundada por el sacerdote coreano John Oh en 1976. El Hogar Kkottongnae – en coreano el “pueblo de las flores” –, la casa madre de la congregación se encuentra en la diócesis de Cheongju, a unos 200 km al sur de Seúl, y ofrece ayuda a miles de personas sin hogar, personas con discapacidades, huérfanos y adictos al alcohol.

Según cuenta la misma congregación, cuando el padre John Oh ya era sacerdote y párroco tuvo un encuentro providencial con un anciano llamado Choi Gwi-dong, “hijo precioso” en coreano, que cambiaría su vida para siempre. Era el 12 de septiembre de 1976. Ese día el padre Oh vio a un mendigo pasar por su iglesia. Por curiosidad, lo siguió. Estaba viviendo en una cueva al pie de la montaña Yongdam, junto a otros dieciocho mendigos que estaban apiñados sin nadie los ayudara y sin la fuerza ni siquiera para pedir comida. El grupo estaba formado por pacientes de tuberculosis, enfermos mentales, alcohólicos, ciegos y algunos lisiados. El padre Oh fue testigo de cómo el abuelo Choi Gwi-dong distribuía entre el grupo la comida que había conseguido mendigando. Cuando terminó de alimentar a los dieciocho, comió lo poco que quedaba. Al volver el padre Oh no pudo dormir aquella noche. Según explicó lo que le rondaba en la cabeza era: “Me convertí en sacerdote para hacer realidad mi sueño de vivir para los pobres, pero el abuelo Choi Gwi-dong ya vive una vida en la que practica el amor, aunque apenas tiene la fuerzas para pedir, y está en peor estado físico y menos preparado que yo”. A la mañana siguiente, con el poco dinero que tenía, 1.300 wones, compró cemento y comenzó a construir una casa para aquellas 18 personas. Ese fue el origen de Kkottongnae.