OMPRESS-MADAGASCAR (14-01-22) El Lycée Saint Michel se encuentra en Soavina, literalmente en el centro de Madagascar. En él, las Hermanas del Sagrado Corazón de Jesús intentan que los niños no sean simplemente receptores de ayudas. Como miembros de Infancia Misionera también deben ser misioneros a través de sus obras, su vida y su oración constante por los demás.

No obstante, la situación de pandemia que se ha vivido en todo el mundo ha hecho notar más sus consecuencias en lugares no tan afortunados como este de Soavina. Lo prioritario para las hermanas ha sido la alimentación de los alumnos del Colegio, todos ellos con menos de 14 años. La ayuda que este año ha enviado Infancia Misionera, gracias a la generosidad de tantos niños y adultos de todo el mundo con esta Obra Pontificia, ha permitido paliar carencias alimentarias. Y también endulzarles las comidas con un buen cargamento de azúcar. Se han comprado, por supuesto, legumbres, carne, frijoles; y sobre, todo arroz, nada menos que 1.104 kilos de arroz,

Es para estas ayudas para las que se convoca a los fieles, pequeños y no tan pequeños, para que participen en la campaña de Infancia Misionera, que tiene su punto culminante este domingo con la Jornada. No obstante, con el leitmotiv que siempre preside la labor de esta Obra Pontificia – una Obra del Papa, por tanto – que no es otro que “los niños ayudan a los niños”, se busca que no sea un simple donativo si no que los niños sean también protagonistas y tomen conciencia de su vocación cristiana. Lo decía el Papa Francisco en esta pasada Fiesta de la Epifanía a un grupo de niños de Infancia Misionera: “niños y jóvenes ―hay muchos, en varios países del mundo― que se comprometen a rezar y ofrecer sus ahorros para que el Evangelio sea anunciado a quienes no lo conocen. Quiero darles las gracias: niños y niñas, ¡gracias!, y recordad que la misión comienza con el testimonio cristiano en la vida cotidiana”.

Testimonio. Eso mismo inculcan las hermanas del Sagrado Corazón en Soavina. Los niños del colegio rezan juntos, y se les invita a compartir lo que han vivido en el colegio. “Son valientes y alegres, aunque la mayoría viven en una situación difícil debido a la pobreza”, cuenta la hermana Marie Adeline, directora del Lycée Saint Michel. Los pequeños visitan a los enfermos en el barrio o en el hospital, e incluso desde su pobreza colaboran con Infancia Misionera. Son pequeños misioneros.