Los religiosos que ejercen su misión en Ucrania, viven con la población la angustia de este momento y piden oraciones por la paz. El Papa Francisco convocaba hace dos días a una jornada especial de ayuno y oración para poner fin a la locura de la guerra. Al finalizar la Audiencia General decía: “Quisiera hacer un llamamiento a todos, creyentes y no creyentes. Jesús nos ha enseñado que a la insensatez diabólica de la violencia se responde con las armas de Dios, con la oración y el ayuno. Invito a todos a hacer del próximo 2 de marzo, Miércoles de Ceniza, una Jornada de ayuno por la paz. Animo de forma especial a los creyentes para que en ese día se dediquen intensamente a la oración y al ayuno. Que la Reina de la paz preserve al mundo de la locura de la guerra”.

La Agencia Fides de las Obras Misionales Pontificias se ponía en contacto con el padre Moreno Cattelan, de la congregación de Don Orione, en Kiev. El padre Cattelan explicaba cómo “se ha decretado la ley marcial, se recomienda mantener la calma y si suena la alarma acudir a los refugios. Durante la noche fue bombardeado el aeropuerto militar de la ciudad, ubicado cerca de la casa orionina. Muchos están intentando salir de la capital y hay largas filas de coches en las calles. No es fácil encontrar combustible”. Y el padre Fabio Cerasa desde Lvov, relataba cómo “las sirenas han sonado varias veces y hay mucho caos de tráfico en las calles porque todo el mundo está huyendo. Estamos aquí en casa. Las gasolineras están llenas de gente, así como los cajeros automáticos. El aeropuerto ya ha sido cerrado”. El padre Egidio Montanari, también de Lvov, insiste en que “el ataque es a toda la nación, desde esta mañana siguen sonando las sirenas antiaéreas, aún no hemos escuchado explosiones, pero creo que pueden bombardear el aeropuerto de la ciudad, porque lo están haciendo en otras ciudades del país. Nos quedamos aquí, no podemos abandonar la casa y, sobre todo, a nuestros niños discapacitados porque solo nos tienen a nosotros. A ver cómo evoluciona la situación”.

Fides también informaba de que las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad (Don Orione) lograron ponerse en contacto con las monjas que se encuentran en Kharkiv, una de las ciudades más afectadas por el ataque ruso, en la cercana Korotycz. La hermana M. Kamila de Kharkiv explicaba que se despertaron por la noche con el sonido de los disparos. La situación es muy delicada. El cardenal pidió a las Hermanas Orioninas de las dos comunidades que se reunieran todas en Korotyc, porque se consideraba más segura. A las hermanas pertenecientes a la provincia polaca se les preguntó si preferían volver a Polonia, pero todas optaron por permanecer cerca de las madres, los niños y los pobres que cuidan. Como los sacerdotes orionianos, las hermanas también piden oraciones por la situación. Los superiores generales de los Hijos de la Divina Providencia (Don Orione) y de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, el padre Tarcisio Vieira y la madre M. Mabel Spagnuolo, expresan a la población ucraniana la cercanía de toda esta familia religiosa de Don Orione.

Existen dos conventos de Carmelitas Descalzas, uno en Kiev y otro en Kharkiv. El prepósito general de los Carmelitas Descalzos, el español Miguel Márquez Calle escribía a toda la Orden para expresar la cercanía al pueblo ucraniano y a las comunidades carmelitas en el país: “Hoy todos nosotros somos Ucrania. Esta mañana me decía la madre de Kharkiv que no tenían misa estos días. Les he dicho que la Eucaristía de toda la Orden es una sola con ellas. Profunda comunión con el Carmelo y el pueblo ucraniano. Todos uno en este momento con nuestras lámparas encendidas”.