OMPRESS-BARCELONA (17-09-21) “Lo que no se da se pierde”, este es el título de la exposición de fotografías que acoge el Museu Diocesà de Barcelona. Son fotos de Isabel Solá, la misionera asesinada Haití en septiembre de 2016, hace cinco años. La exposición recoge una selección de instantáneas que la misionera atesoró durante los 8 años vividos entre los haitianos que, desgraciadamente, han vuelto a vivir momentos de dolor con nuevas catástrofes naturales y sociales. Las imágenes muestran el amor por el país y su gente de esta misionera.

“Haití es mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento y mi alegría; y mi lugar de encuentro con Dios”, había escrito la religiosa. En 2010 había sobrevivido al terremoto que asoló el país y por ello creó entonces un taller de prótesis y trabajó sin descanso para ayudar a los más necesitados. “He trabajado en el Hospital cinco días interminables…”, recordaba ella misma en aquella terrible experiencia. “Todos, todos, todos, con piernas y brazos amputados, cabezas abiertas, desangrados… Hemos perdido a muchos sin poder hacer nada. Mi lucha estaba entre llorar o seguir aguantando para soportar el dolor de tanta gente… Nos llegaban a treintenas en camillas. Indescriptible”.

Isabel era religiosa de la congregación de Jesús-María, donde había estudiado durante su infancia y adolescencia y en la que vivió su misión, primero en Guinea Ecuatorial y, después, en Haití. Fue asesinada por desconocidos, que le dispararon mientras conducía su vehículo por una calle de la capital de Haití. Tenía 51 años y era natural de Barcelona.