OMPRESS-PAÍSES BAJOS (29-09-21) Cada año para celebrar el Domund y el mes misionero de octubre, las Obras Misionales Pontificias de los Países Bajos acercan la realidad de la misión en un país concreto. Este año se acercan a Guinea, la conocida como Konakry. Un país de casi 12 millones de habitantes en el que los católicos son menos de 300.000.

La Iglesia de Guinea es muy joven y la mayoría de los cristianos viven en N’Zérékoré, en el sur del país. Uno de sus primeros obispos, Mons. Eugène Maillat, misionero de los Padres Blancos invirtió mucho en la formación de catequistas porque, estaba convencido, el futuro dependía de la Iglesia dependía de ellos. Y así fue, porque, en 1967, el gobierno de Guinea expulsó a todos los extranjeros. Sólo quedaron los sacerdotes indígenas, pero, gracias al compromiso y a la formación de los laicos, la fe se mantuvo viva en la difícil situación que se vivió durante la dictadura de Samory Touré.

Como explican desde Missio Nederland, las Obras Misionales Pontificias en los Países Bajos, en las últimas décadas, la situación de la Iglesia de Guinea ha mejorado notablemente y sus esfuerzos se enfocan en la educación, en la sanidad y en la asistencia a los últimos de los últimos. Cuentan, además, que en la diócesis de N’Zérékoré, una congregación de religiosas, de fundación diocesana de hermanas, es muy activa en estos tres campos. Son las Soeurs Servantes de Marie Vierge et Mère (Hermanas Siervas de María Virgen y Madre). A pesar de la gran falta de recursos, las hermanas cuidan a niños en orfanatos y casas de acogida y trabajan para formar y concienciar a las mujeres de las aldeas más remotas. Todo ello sin olvidar a los refugiados. Desgraciadamente son muchos los que en los últimos años han llegado a Guinea desde las vecinas Liberia, Sierra Leona y Costa de Marfil. La Iglesia y las hermanas les ayudan en sus necesidades básicas, en la educación de los jóvenes y, cuando se puede, en la vuelta a sus hogares, que la guerra les obligó a abandonar.

Es la realidad, explican desde Missio Nederland, a las que ayuda el Domund. El lema de este año para todo el mundo, propuesto por el Papa Francisco, “Cuenta lo que has visto y oído” (Hechos 4, 20), nos recuerda a todas esas personas, como estas hermanas de Guinea, que, “con su testimonio de vida, nos ayudan a renovar nuestro compromiso bautismal de ser apóstoles generosos y alegres del Evangelio”.