OMPRESS-AZERBAIYÁN (17-06-21) La Iglesia de este país del Cáucaso, a orillas del Mar Caspio, agradece, por medio de su obispo, el misionero salesiano Vladimir Fekete, la ayuda recibida de las diversas campañas de las Obras Misionales Pontificias: Domund, Infancia Misionera y Vocaciones Nativas. Desde hace más de veinte años, la Iglesia de este país ha contado en cada ejercicio económico con este apoyo, que este año, que este año ha sido de 22.500 dólares, que se han enviado casi en su totalidad desde España. Porque, precisamente lo que caracteriza el apoyo misionero de las Obras Misionales Pontificias es la creación de un fondo común misionero, de manera que todas las Iglesias de todo el mundo apoyan conjuntamente a los territorios de misión, como hacían los primeros cristianos: “tenían todas las cosas en común” (Hechos 4, 32).

Con estas ayudas se ha financiado una beca de estudios para el primer sacerdote de Azerbaiyán, el padre Behbud Mustafayev, se ha abierto la primera presencia católica en Sumqayit, o se ha financiado un proyecto de ayuda a inmigrantes y refugiados de países vecinos en el que está muy implicada la Iglesia azerbaiyana, entre otros proyectos respaldados.

En su carta de agradecimiento, Mons. Fekete explicaba que Azerbaiyán es un país abierto y libre, en el que se favorece la armonía pacífica entre las diversas religiones y culturas. Hace 20 años los salesianos de Don Bosco instalaron una presencia, en torno a la cual ha ido desarrollándose la Iglesia local. “Poco a poco”, cuenta el misionero salesiano, “y gracias al apoyo de la Iglesia universal, del trabajo de los misioneros y la apertura de los fieles, ahora contamos con una Iglesia parroquial con capacidad para albergar a 500 personas. En este periodo hemos gozado de la visita de dos Sumos Pontífices, San Juan Pablo II el 22 de mayo de 2002 y el 2 de octubre de 2016 el Papa Francisco, presencias que han abierto más oportunidades de desarrollo para el anuncio del Evangelio en este país”. Entre los misioneros están ocho salesianos que tienen como referencia la iglesia parroquial de María Inmaculada de Bakú, para impulsar diversas actividades de evangelización, formación y ayuda. Y cuentan también con cinco Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta que, entre otras actividades, tienen un asilo para ancianos pobres y sin familia, además de cuatro religiosas Hijas de María Auxiliadora involucradas en actividades con niños y jóvenes. Es, concluye Mons. Fekete, “una Iglesia joven y misionera donde aún existe muchas necesidades por cubrir”, en medio de una comunidad en la que “existe sensibilidad al anuncio evangelizador y apertura a la religiosidad y espiritualidad cristiana”.