OMPRESS-ARGENTINA (9-12-21) Ha fallecido tras toda una vida dedicada a la misión en Argentina, donde pasó 50 años, de 1965 a 2015. Llegó a ser vicario general de la diócesis de San Nicolás de los Arroyos, cercana a Rosario. Nacido en 1934 en la localidad de La Torre de Esteban Hambrán, en Toledo, que le dedicó una calle, fue ordenado sacerdote en 1962. Tres años más tarde fue enviado a Argentina uniéndose a la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA). Lo que iban a ser unos años de dedicación a la Iglesia en otro país acabaron siendo cinco decenios. Su primer destino fue Pergamino donde estuvo más de 21 años, después estuvo en Colón y, finalmente, más de 19 años en San Nicolás de los Arroyos.

En la misa homenaje con motivo de sus 50 años de sacerdocio, que se celebró en la catedral de San Nicolás de los Arroyos, en febrero de 2015, el obispo diocesano, Mons. Héctor Cardelli, le dio las gracias por tantos años de “compañía y alegría”. Como el sacerdote reconoció, al final de aquella celebración, siempre quiso dar la palabra de Dios y no la suya, y agradeció también a Dios los años vividos. Años en lo que compartió alegrías y sufrimientos de sus hermanos. En 1976, por ejemplo, estuvo detenido una semana tras el golpe militar.

En 2013, escribió a las Obras Misionales Pontificias, cuando el Papa Benedicto XVI se retiró, valorando “la humildad, la sencillez y la valentía de Benedicto XVI para reconocer a tiempo sus limitaciones humanas y, a la vez, ser consciente de que quien conduce a la Iglesia es el Señor”. Dos años después, en 2015, él hacía lo mismo y volvía a España, a pesar de que fue una decisión que le costó, tras toda una vida en Argentina.