OMPRESS-BRASIL (10-02-22) El pasado domingo 6 de febrero fallecía en Río de Janeiro el padre Lorenzo Arbeloa, misionero de la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, a la edad de 85 años, tras 60 años de vida misionera, como informan sus hermanos de congregación. Lorenzo Arbeloa había nacido en Aibar, Navarra, el 2 de mayo de 1936, en una familia que había dado seis miembros a la Congregación de los Sagrados Corazones, pues antes que él, un tío abuelo, dos tías y dos tíos suyos vivieron y murieron como hermanos o hermanas de los Sagrados Corazones.

De niño, entro a estudiar en la Escuela Apostólica de los Sagrados Corazones de Miranda de Ebro (Burgos). En 1954 inició el noviciado en El Escorial (Madrid), terminándolo en San Miguel del Monte (Burgos), donde profesó como religioso de los Sagrados Corazones el 8 de septiembre de 1955. Allí mismo hizo también su profesión perpetua el 8 de septiembre de 1958. Realizó los estudios eclesiásticos en el Escolasticado de los Sagrados Corazones, cursando filosofía en San Miguel del Monte y teología en El Escorial. El 18 de septiembre de 1960 fue ordenado diácono en El Escorial y el 18 de marzo de 1961 recibió la ordenación sacerdotal en Madrid. En septiembre de 1961 fue destinado al Colegio de los Sagrados Corazones de la Calle Martín de los Heros, en Madrid, para hacer el año de pastoral en CONFER.

El 20 de marzo de 1962 fue enviado como misionero a Brasil, por lo que en marzo habría cumplido sesenta años en el país, viviendo en Río de Janeiro, San José dos Pinhais y otros lugares, y dedicándose a la formación de los seminaristas y a la pastoral, sobre todo en el ámbito parroquial. Aficionado a la literatura y al arte, ha escrito algún libro de poemas y realizado algunas obras, como mosaicos, pinturas o tallas de temática religiosa. Su intención en la vida ha sido “servir a los hombres para servir a Dios, porque servir a los otros, siempre entendí que era servir a Dios”, según sus propias palabras.

“Los hermanos de la Congregación en Brasil y en España, unidos a la familia y amigos de Lorenzo, lo ponemos en manos de Dios para que viva en plenitud en el amor de los Sagrados Corazones de Jesús y de María”.