OMPRESS-VENEZUELA (14-06-21) El sacerdote malagueño fallecía el viernes, en la Festividad del Sagrado Corazón de Jesús, jornada de oración por la santificación de los sacerdotes, tras 26 años de entrega en la misión diocesana de Caicara del Orinoco, en la zona central de Venezuela. Nacido en Málaga el 1 de noviembre de 1959, recibió la ordenación sacerdotal el 22 de septiembre de 1984, en su parroquia del Santo Ángel, en Málaga. Antes de partir como misionero a Venezuela, en sus años de sacerdocio en Málaga, sirvió en las parroquias de Atajate, Benadalid, Algatocín, Benalauría, Jubrique, Genalguacil, Benarrabá, Gaucín, Estación de Gaucín y el Santo Ángel, en Málaga. También fue capellán de las Hermanitas de los Pobres, consiliario del Movimiento Hermandades del Trabajo y consiliario del Movimiento de Acción Cristiana (MAC).

“Con tristeza pero con esperanza, pedimos que el Señor lo tenga junto a Él, y que a su vez interceda por nosotros. Descanse en Paz”, manifestaba el Obispado de Málaga tras recibir la noticia. Sus restos mortales descansarán en su parroquia de Caicara del Orinoco. Por su parte, el Arzobispo de Ciudad Bolívar, archidiócesis en la que está enclavada la misión de Caicara del Orinoco, Mons. Ulises Antonio Gutiérrez, junto al clero archidiocesano, los seminaristas, las comunidades de vida consagrada y el Pueblo de Dios se han unido “al más profundo sentimiento de esperanza y comunión por el sensible fallecimiento del querido padre Manuel Lozano”.

El pasado domingo 9 de mayo, con motivo del Día de la Misión Diocesana, enviaba este vídeo a la Iglesia de Málaga, para explicar la labor de una misión en la que ha trabajado durante más de 26 años. Desde la Delegación Diocesana de Misiones de Málaga, han expresado su conmoción y profundo pesar “por el fallecimiento de nuestro querido Manolo Lozano. Gran colaborador de la Delegación de Misiones, desde Caicara, no perdía nunca el contacto con las actividades que en ella se realizaban colaborando en todo lo que necesitáramos de él. Misionero entregado, incansable, queriendo siempre compartir la suerte del pueblo querido de Caicara del Orinoco. Siempre daremos gracias a Dios por su vida de sacerdote y misionero. Ya recibió el abrazo del Padre. Que él, desde el cielo, siga intercediendo por su familia, amigos, el pueblo de Caicara del Orinoco a quiénes tanto quería y por todos los misioneros malagueños”.