OMPRESS-FRANCIA (1-02-22) Del 12 de febrero al 30 de junio estará abierta una exposición en la sede de las Misiones Extranjeras de París (128, rue du Bac), con el título “El Evangelio en el País de las Sonrisas, tres siglos y medio de presencia de las Misiones Extranjeras en Tailandia”. Como explican los organizadores de la exposición, el 20 de noviembre de 2019, el Papa Francisco siguió los pasos de Juan Pablo II, que también había visitado la Iglesia de Tailandia 35 años antes. Los 411.000 bautizados con los que se encontró el Pontífice representan una minoría sobre una población total de 67 millones de tailandeses. Sin embargo, las semillas de la evangelización, sembradas por las Misiones Extranjeras de París, florecen ahora. Las minorías étnicas, Karens, Hmong, Lahu…, esparcidas a lo largo de la frontera birmana y en la región del Triángulo Dorado, se encuentran entre las comunidades más fervientes.

Ya desde la llegada de los primeros misioneros, Pierre Lambert de La Motte (1624-1679) y François Pallu (1626-1684), se crearon las primeras instituciones de ayuda (escuelas, liceos, universidades, internados, dispensarios, hospitales, etc.), que siempre han estado abiertas, sin distinción, a toda la población, haciendo una contribución cada vez mayor y significativa al crecimiento y desarrollo de Tailandia.

La exposición está compuesta por un centenar de obras (algunas expuestas por primera vez) extraídas de los fondos de las Misiones Extranjeras (Biblioteca, archivo, museo) complementadas con préstamos de colecciones públicas o de particulares. Además también se presentan documentos y piezas aportadas para la ocasión por la archidiócesis de Bangkok, por instituciones religiosas tailandesas y por la Conferencia Episcopal tailandesa que ha apoyado activamente la iniciativa de la exposición. Diversos eventos culturales, como conferencias y conciertos, enriquecerán este espacio dedicado a la misión en Tailandia, en el que los protagonistas son, sin duda alguna, los misioneros.

Por otro lado, los visitantes podrán acercarse a la Sala de los Mártires, la exposición permanente, que, a través de bocetos, grabados, pinturas y fotografías recuerda a los muchos sacerdotes de las Misiones Extranjeras de París que murieron por la fe, muchos de ellos canonizados y ejemplos de entrega a la misión para la Iglesia universal.