OMPRESS-ROMA (17-01-22) “La actualidad de la actividad misionera: el Beato Paolo Manna y el mundo contemporáneo”, ha sido el tema de las dos citas de oración y reflexión misionera organizadas para este sábado 15 y este domingo 16 de enero, la fecha en que se ha celebrado el 150 aniversario del nacimiento del Beato Paolo Manna, fundador de la Pontificia Unión Misional.

El padre Paolo Manna (Avellino, 16 de enero de 1872 – Nápoles, 15 de septiembre de 1952) fue misionero en Birmania, el actual Myanmar) durante 12 años. Tras regresar a Italia por motivos de salud, dedicó todas sus energías a la animación misionera de los sacerdotes y de todo el Pueblo de Dios, a través de su predicación y sus escritos. Para celebrar el 150 aniversario de su nacimiento, diversas instituciones y grupos han unido fuerzas para organizar las citas de este pasado fin de semana: las Obras Misionales Pontificias – en especial la Pontificia Unión Misional que él fundó –, el Centro Internacional de Animación Misionera (CIAM), la Asociación de Sacerdotes, Religiosos y Religiosas de Myanmar en Roma, la Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias en Myanmar y el Pontificio Colegio Urbano.

El sábado, en la sede del CIAM, se organizó un debate sobre el tema “Focus Myanmar”, sobre “las actividades misioneras del padre Manna en Myanmar”, que finalizó con un rosario por Myanmar, que pasa momentos difíciles. La segunda cita, la del domingo, el tema fue “Focus Italia y Obras Misionales”, comenzó con las Vísperas solemnes en la memoria litúrgica del Beato Paolo Manna, presididas por el Presidente de las Obras Misionales Pontificias, Mons. Giovanni Pietro Dal Toso. A las vísperas ha seguido la mesa redonda “El padre Manna y la promoción de la misión y de las Obras Misionales en Italia”.

Fue tras su vuelta de Myanmar, de donde tuvo que regresar por enfermedad cuando, en 1915, el padre Manna dio los primeros pasos hacia la fundación de la entonces Unión Misional del Clero. Recibió un apoyo decisivo, para realizar este proyecto, de Mons. Guido María Conforti, obispo de Parma y fundador de los Misioneros Javerianos, canonizado en 2011. Los estatutos de la Unión, presentados al Papa por el propio Conforti, fueron aprobados el 31 de octubre de 1916. En la encíclica Maximum illud (1919), Benedicto XV exaltó a la Unión Misional del Clero, expresando el deseo de que fuese “establecida en todas las diócesis del orbe católico”. La idea básica, totalmente compartida por Mons. Conforti, era que se necesitaba empezar por el clero para poner a todo el pueblo de Dios en estado de misión. El padre Manna estaba convencido de que “cada sacerdote por naturaleza, por definición, es un misionero”, pero constantemente necesita revivir la llama del celo apostólico en su corazón. “El misionero es por excelencia un hombre de fe: nace de la fe, vive de la fe, trabaja voluntariamente por la fe, por ella sufre y muere. […] Sin la fe, el misionero no tiene sentido, no existe; y, si existe, no es el verdadero misionero de Jesucristo”.