OMPRESS-INDIA (29-11-21) Los jesuitas indios buscan que los tribunales limpien la memoria del padre Stan Swamy, fallecido en julio mientras sufría prisión bajo una arbitraria ley antiterrorista. Con 83 años fue acusado de “tramar una grave conspiración”, aunque nunca se pudo demostrar otra cosa más que sus protestas por el trato que sufrían las comunidades indígenas. El sacerdote padecía Parkinson, discapacidad auditiva y otras dolencias relacionadas con la edad, además contrajo el covid-19; pero se le negó repetidamente la libertad bajo fianza debido a las estrictas disposiciones de la ley que se le aplicó. Para limpiar su nombre, la provincia jesuita de Jamshedpur, a la que pertenecía, ha designado al padre Mascarenhas y al párroco de la Iglesia de San Pedro, de Bombay, como delegados y familiares del padre Swamy.

El religioso de la Compañía de Jesús, que siempre siguió las normas de la no violencia inspiradas en su fe y en Gandhi, fue detenido en octubre de 2020, bajo acusaciones que él mismo describió antes de ser arrestado. Las fuerzas policiales del estado de Maharashtra, explicaba, lideraron una cacería de brujas de activistas de derechos humanos, poetas, maestros, abogados y líderes sindicales en agosto de 2018 en varios lugares del país. Atacaron con saña a quienes luchaban por los derechos de los pobres, los dalits, las mujeres y los pueblos indígenas (adivasis). Las casas de estos sospechosos fueron allanadas, sus dispositivos electrónicos incautados y se encausó a muchos de ellos. Muchos sufrieron largas “estancias” en prisión, sin que se presentaran cargos. “También soy uno de los ‘sospechosos’. Mi casa también fue allanada el 28 de agosto de 2018, sin orden judicial”, decía entonces el padre Stan, y denunciaba que se le había estado investigando durante años, sin garantías como ha ocurrido con los casos de tantos detenidos.

Las acusaciones sin juicio que se difundieron entre la prensa, fueron su papel junto con otros 16 académicos, abogados y activistas arrestados, en instigar la violencia de las turbas en Bhima Koregaon en el estado de Maharashtra el 1 de enero de 2018, que dejaron una persona muerta y varias heridas. Fue acusado, además, de delitos graves como sedición, tener vínculos con un grupo maoísta ilegalizado y ser parte de una conspiración para asesinar al primer ministro indio Narendra Modi, entre otros.

Tras su detención, la Compañía de Jesús y diversos grupos de la sociedad civil hicieron campaña, se movilizaron y abogaron en toda la India y en todo el mundo por la liberación del padre Stan y del resto de personas encarceladas desde 2018. La Compañía de Jesús agradeció a Dios, cuando falleció, “por la vida del P. Stan Swamy”, confiando “en que ‘no será un espectador silencioso ni siquiera desde el cielo’. Seguirá estando con cada uno de nosotros para ayudarnos a ‘decir la verdad al poder’ y dedicar nuestra vida a los pobres y marginados”.