OMPRESS-INDIA (7-05-21) Es el testimonio del padre Biju Akkilettu, de los Hijos de Don Bosco, que añade que “la segunda ola de covid-19 en India y, en especial, en Delhi está siendo muy violenta. Cada llamada de teléfono que recibimos es una llamada desesperada de ayuda o nos informa de la muerte de alguien”. Explica que han fallecido muchos amigos y parientes del personal que trabaja con los salesianos. El testimonio, recogido en www.missionidonbosco.org, explica cómo la “variante india” está barriendo todo el país, y “las autoridades sanitarias todavía no han determinado si la nueva ola se debe a una variante más contagiosa o a la reapertura prematura y a los eventos deportivos y religiosos en los que han participado millones de personas”.

Añade que “en los últimos días se han dado más de 400.000 casos y cerca de 3.500 muertes diarias, la cifra más alta registrada hasta la fecha en todo el mundo desde el inicio de la pandemia. En la capital, todos los hospitales están en crisis, no hay camas disponibles, la gente se apiña en los pasillos, falta equipo y oxígeno”. El padre Biju explica que “es una situación muy grave. Estamos tratando de hacer todo lo posible para llegar a las personas como sea. A partir de las solicitudes de ayuda que recibimos todos los días y de acuerdo con nuestra evaluación, hemos elaborado un plan de acción de emergencia para apoyar a las personas vulnerables en este contexto de desastre sanitario”.

Los salesianos de la India, como tantas congregaciones religiosas presentes en todo el país, han lanzado un llamamiento para proporcionar alimentos y un botiquín básico a dieciocho barrios marginales de Delhi, una megalópolis con más de 16 millones de habitantes.

Por otro lado, el SIR, la agencia de noticias de la Conferencia Episcopal Italiana, recogía el testimonio del padre Thomas Tharayil, secretario general de la Consejo Episcopal Regional de Kerala. Cuenta que cuenta que en esta región hay zonas donde la tasa de positivos por covid alcanza hasta el 30%, y que, más allá de las cifras oficiales, “la tasa de mortalidad está aumentando considerablemente en la mayoría de los estados”. Así, “en el norte de la India muchos crematorios trabajan las 24 horas del día, pero no dan a basto. En algunos lugares, incluso se pueden ver largas filas de cadáveres alineados en el suelo esperando ser enterrados o incinerados. Desde las diócesis y las Caritas diocesanas se han puesto en marcha diversos programas de ayuda a todos y también se han creado equipos de voluntarios llamados “Samaritan Force”, que se están encargando “de proporcionar un entierro adecuado para los cuerpos de los muertos de Covid. Los protocolos no permiten que nadie se acerque al cuerpo de un paciente enfermo de virus y nadie se atrevió a asumir la responsabilidad”. Estos grupos de “samaritanos”, no tienen en cuenta ni casta, ni color, ni credo.