OMPRESS-ARGELIA (11-05-22) Algunos misioneros han enviado su agradecimiento por los 100 de las Obras Misionales como Pontificias. José María Cantal Rivas, de los Misioneros de África, los conocidos Padres Blancos, escribe desde Argelia para compartir sus recuerdos sobre las OMP, que forman parte de su vocación.

“El primer recuerdo de las Obras Misionales Pontificias remonta a mi infancia: junto a mis hermanos, y a toda la chiquillería de la parroquia, salíamos a pedir con las huchas por las calles de Granada, al acecho de quien no llevara en la solapa la pequeña pegatina que se ofrecía a quienes habían realizado un donativo. Recuerdo la alegría, el entusiasmo, la ausencia de reparo y la emoción al constatar cómo la hucha iba pesando cada vez más. Cuando entregabas las huchas al terminar el fin de semana, no pensabas tanto en cuanto había dentro (¡aunque sí queríamos saber quien había recogido más!). Pensabas en la próxima campaña del DOMUND.

Tardé bastante en descubrir que había otras obras pontificias… pero eso no alteró mi deseo de colaborar con ellas. No sé si esas campañas del DOMUND durante mi infancia contribuyeron o no al nacimiento de mi vocación misionera, lo que sí es cierto es que contribuyeron a crear en mí un sentimiento de alegría y de dinamismo alrededor del tema de las Iglesias del Tercer Mundo.

Cuando llegué a Burkina Faso a finales de los 80 y a Argelia en 2002, he visto a las diferentes Obras Misionales Pontificias en acción. Pero antes de nada quiero mencionar que, incluso en Argelia se realiza la colecta para la OMP y, por muy insignificante que sea nuestra contribución, como el céntimo de la viuda del Evangelio (Mc 12, 41-44), Dios ve nuestra ofrenda. Además, si no hay contribución, por modesta que sea, al fondo común de las OMP, ¡luego es muy difícil presentar una solicitud de ayuda!

Una de las grandes ventajas de las ayudas de las OMP es que responden rápidamente, sin intermediarios, comisiones, ni excesivo papeleo y que son sensibles a peticiones que otros organismos desoyen: impresión de material de catequesis, compra de biblias, campamentos para jóvenes cristianos, formación de catequistas, medios de comunicación de la Iglesia, material litúrgico, apoyo a seminarios y noviciados, construcción de iglesias y capillas, vehículos para misioneros, etc. Quiero contar dos ejemplos para ilustrar todo lo precedente:

En Burkina Faso, cuando el obispo de Kaya decidió abrir un seminario menor, solo tenía 5 sacerdotes diocesanos y 15 misioneros. Gracias al apoyo de las OMP se construyó el seminario y hoy en día la diócesis cuenta con más de 35 sacerdotes diocesanos, algunos de ellos misioneros fuera del país.

En Argelia, la Infancia Misionera costeó los campamentos de verano en la ciudad de Ghardaïa (en pleno desierto) ya que, para la pequeña comunidad cristiana de esa ciudad, ayudar a esos niños musulmanes a pasar un verano menos duro y austero formaba parte de la Misión que tenía. En esos campamentos se trataron temas como la no violencia, el respeto de la naturaleza, la valorización del patrimonio local, las relaciones chico-chica, etc.

Creo sinceramente que la gente responde generosamente a las diferentes campañas de las OMP porque hay un gran trabajo de animación espiritual y mediática en el día a día. A todos nos entusiasma ver como en todos los países los corazones se abren a la alegría del Evangelio. ¡Gracias OMP!”.