OMPRESS-VIETNAM (8-06-21) Se ordenarán este viernes 11 de junio, Fiesta del Sagrado Corazón en la Catedral de Bac Ninh, en el norte de Vietnam. Es la tradición de esta diócesis que celebra las ordenaciones sacerdotales en esta fiesta para agradecer al Corazón de Jesús que la haya protegido a través de guerras, persecuciones y epidemias. Como las dos zonas más afectadas por el covid en Vietnam, están en esta diócesis, las ordenaciones serán sin público aunque transmitidas online por la web de la diócesis, www.giaphanbacninh.org, y las redes sociales.

Cuando comenzó la persecución religiosa a principios de los años cincuenta, la diócesis de Bac Ninh contaba con 65 sacerdotes diocesanos, y su número, con la prohibición de seminarios y ordenaciones, bajó y bajó hasta los cinco sacerdotes de 1979. Este viernes gracias a la ordenación sacerdotal de estos ocho jóvenes alcanzarán casi el centenar. Además, la ceremonia tendrá lugar en la Catedral de Bac Ninh, un hermoso edificio construido en 1892 y que los católicos de la zona consideran la imagen de su fe, no destruida ni por bombas – Bac Ninh fue muy bombardeada durante la guerra de Vietnam – ni por la naturaleza y el musgo, que en su momento llegó a cubrir bastantes partes del edificio. Como detalle, los misioneros dominicos españoles, presentes en la diócesis a finales del siglo XIX, regalaron la imagen de la Virgen del Rosario que está en la catedral.

El renacer vocacional de la diócesis ha venido precedido de un renacer del compromiso caritativo y la devoción de los fieles, que, en esta pandemia, han sabido volcarse en ayudar a los demás con lo mucho o poco que tenían. Caritas es muy activa, y todos los miembros de la diócesis cumplen con lo que dice el Papa recordando a San Francisco de Asís: predican allí por donde van y, a veces, con palabras. Pero lo que asombra también es que la diócesis ni siquiera cuenta con seminario mayor. Sus seminaristas se preparan en el de San José de la archidiócesis de Ha Noi, la capital de Vietnam. Sí tiene seminario menor, el de San Pedro, que las Obras Misionales Pontificias, gracias a la generosidad de los fieles con la Obra Pontificia de San Pedro Apóstol y su campaña de Vocaciones Nativas, apoyan con 15.000 dólares todos los años. Las ayudas a los seminaristas mayores se encauzan a través del Seminario Mayor de San José de Ha Noi al que se envían todos los años 120.000 dólares para apoyar a los más de 300 seminaristas que acoge provenientes de todo el norte de Vietnam.

El obispo de la diócesis, Mons. Cosma Hoang Van Dat SJ, les escribía a los seminaristas de cara a este verano, tanto a los del seminario menor como el mayor. De vuelta a sus parroquias y comunidades de origen, les recordaba que debían seguir fortaleciendo su vida espiritual y su vida de caridad para prepararse a servir “al Pueblo de Dios y a todos siguiendo el ejemplo de Jesús. Les recordaba la amenaza de la pandemia, que en el sudeste asiático está siendo tan demoledora en las últimas semanas, aunque en Vietnam sigue siendo mucho más suave que en los países vecinos. “Debemos trabajar activamente junto a las autoridades y todos aquellos que trabajan para contener la pandemia”, les decía el obispo. “Debemos protegernos y cuidar a nuestras familias, a nuestros amigos, a nuestras parroquias y a la diócesis y a todo el país, y orar a Dios para que ponga fin a esta pandemia”, dijo.

Las hermanas Mater Unitatis de Bac Giang han hecho posible que el gobierno local use su centro de acogida como centro de cuarentena, ofreciéndose como voluntarias para brindar atención y asistencia alimentaria a pacientes y residentes que carecen de alimentos. El padre Paul Trong, que reside en la casa madre de la congregación religiosa, celebra la misa todos los días y ayuda a las monjas a brindar la ayuda necesaria a los necesitados. Los trabajadores locales de Caritas también están proporcionando máscaras, gel desinfectante, alimentos y agua limpia a las personas aisladas en los centros de cuarentena. El obispo Dat invitaba a los seminaristas a seguir esta senda de entrega a las personas necesitadas, que ha caracterizado siempre a esta Iglesia del norte de Vietnam.