OMPRESS-LYON (7-10-21) Paulina Jaricot, la fundadora de la Propagación de la Fe, el Domund, que será declarada beata en mayo, fue también la creadora del Rosario Viviente, una unión entre misión y oración muy inspiradora hoy 7 de octubre que la Iglesia celebra a Nuestra Señora del Rosario.

Tenía solo 23 años, cuando fundó el 22 de mayo de 1822 la Obra de la Propagación de la Fe, y sólo cuatro años después, en 1826, ya estaba en marcha su nueva iniciativa, el Rosario Viviente. Convencida que la oración es el fundamento de la misión de la Iglesia – la primera Obra Misional, como dice el Papa Francisco –comenzó organizando a sus amigos y colaboradores en grupos de 15 personas, según el número de los Misterios del Rosario en aquella época. Luego le pidió a cada miembro que se comprometiera a rezar una década del Rosario diariamente y meditar en un Misterio al día, durante un mes entero. De esta forma, se recitaba diariamente todo el Rosario y cada grupo meditaba los 15 Misterios. Al comienzo del mes, la persona a cargo de los 15 redistribuía personalmente los Misterios entre los miembros, asegurándose de que todos recibieran un Misterio diferente para meditar durante la oración de la década del Rosario, durante las siguientes cuatro semanas. Esto aseguraba que cada mes toda la vida de Cristo fuera meditada por el grupo y que las oraciones, a través de la intercesión de la Virgen María, fueran presentadas a Dios, convirtiendo el rezo del Rosario en una realidad “viviente” en apoyo a la Misión de la Iglesia de proclamar la Buena Nueva, especialmente a las personas que aún no la han escuchado. El esfuerzo apostólico de los misioneros de Jesús en todo el mundo se sostenía con el rezo del Rosario Viviente.

En 1831 escribía: “Los grupos de 15 continúan multiplicándose a una velocidad increíble en Italia, Suiza, Bélgica, Inglaterra y en varias partes de América. El Rosario ha difundido sus raíces hasta las Indias y especialmente en Canadá”. La esperanza de Paulina era que el Rosario Viviente uniera a las personas, en todo el mundo, en una oración ferviente por la Misión de la Iglesia. De hecho, la iniciativa del Rosario Viviente tuvo tanto éxito que después de la muerte de Paulina en 1862, ¡había más de 150,000 grupos de 15, con 2.250.000 miembros solo en Francia! Hoy en día, el Rosario Viviente aún se practica en muchas partes del mundo y los grupos de 15 se han ampliado a grupos de 20 al incluir los nuevos misterios luminosos, establecidos por el Santo Padre Juan Pablo II. Por ejemplo, en Czestochowa, en el santuario de la Virgen negra de Polonia, cada año hay una peregrinación anual del Rosario Viviente. Una hermosa forma de unirse en oración a través de Nuestra Señora del Rosario.