OMPRESS-BANGLADESH (8-09-21) Su nombre, Theotonius Amal Ganguly, y fue el décimo arzobispo de Dacca, la capital de Bangladesh; el primero nacido en el país. Le precedieron misioneros que pertenecían como él a la Congregación de la Santa Cruz, y como ellos dedicó su vida a los últimos de los últimos. Hoy ya es “siervo de Dios” y está en proceso de beatificación.

Fue en 1960, cuando el padre Ganguly hizo historia al ser nombrado obispo auxiliar de Dacca por el Papa Juan XXIII, convirtiéndose en el primer prelado bengalí de la historia de Bangladesh. Ganguly había nacido el 18 de febrero de 1920, en Hashnabad. Fue ordenado sacerdote en 1946. Más tarde se unió a la Congregación de la Santa Cruz, la congregación religiosa con mayor presencia en Bangladesh. Se convertiría además en el primer cristiano en Pakistán Oriental – así se llamaba entonces el país – en obtener un doctorado en 1951. El padre Ganguly enseñaba lógica en el Notre Dame College de Dacca, dirigido por su congregación, y en 1960, durante un breve período, se convirtió en el primer sacerdote nativo en ocupar el puesto de director en este prestigioso centro educativo. Ese mismo año era nombrado obispo y siete años después, en 1967, se convertía en el líder de la Iglesia católica en el país como arzobispo de Dacca. Moriría en 1977, a los 57 años de edad, de un ataque al corazón.

Además de por su excelencia académica, Mons. Ganguly era conocido por sus grandes virtudes personales, incluida la humildad, la modestia y el amor por los pobres. Eso no impidió que se convirtiera en un verdadero líder en la promoción del laicado en la Iglesia de Bangladesh, en la formación de jóvenes y sobre todo en el apoyo a las comunidades oprimidas del país, tras la independencia de Bangladesh, que se separó de Pakistán en 1971. Uno de sus rasgos principales el respeto por la dignidad de cada persona.

En 2020 la Iglesia católica de Bangladesh celebró el centenario del nacimiento del por ahora “Siervo de Dios” Theotonius”. A pesar de ser uno de los mayores intelectuales de Bangladesh, recordaba el actual arzobispo de Dacca, el cardenal Patrick D’Rozario, “era un hombre de carácter puro”, que “dentro tenía amor, perdón, tolerancia y sacrificio. Era amable y llevaba una vida sencilla. Nadie lo vio nunca enojado. Nunca lastimó a nadie. Como líder servidor, aceptó todo tipo de situaciones hostiles”. Hay que recordar que le tocó vivir el periodo de la independencia en un país en el que la comunidad católica es una minoría en medio de una población mayoritariamente musulmana.