OMPRESS-ALBACETE (5-04-22) Lorenzo Laguía Almansa pronunciaba este fin de semana el pregón, organizado por la Junta de Hermandades de Villarrobledo, precisamente en la parroquia, la de Santa María, donde vivió su envío misionero a Chad en el año 2012.

La Semana Santa de Villarrobledo, declarada de Interés Turístico Regional, volverá a las calles de la ciudad después de dos años. Y al acto de lanzamiento de la Semana Santa, organizado por la Presidencia de la Junta de Hermandades, que ostenta la Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Perdón, han asistido el alcalde y miembros de la corporación municipal, así como representantes de todas las cofradías y hermandades. Además de contar con Lorenzo Laguía como pregonero, la celebración se completó con la actuación de la Banda Municipal de Música. En su pregón, analizó la pasión y muerte de Jesucristo desde los dos ámbitos en los que se ha desarrollado Lorenzo, la medicina y la fe, desgranando así cada pasaje de los Evangelios donde se plasma el sufrimiento físico y psíquico del martirio que llevo hasta la muerte a Jesús. El pregón fue ovacionado por el público asistente.

Lorenzo Laguía, albaceteño, licenciado en medicina y Cirugía en la Universidad de Cantabria, ha ejercido diversos puestos de responsabilidad en la sanidad pública: jefe de urgencias del Hospital de Albacete, jefe de la unidad de admisión en la Gerencia de Atención Integrada de Almansa, y actualmente es Subdirector Médico de la Gerencia de Atención Integrada de Almansa. Junto a esta vocación a la sanidad ha ejercido paralelamente su vocación misionera, desarrollada durante muchos años y vinculada a Misioneros de la Esperanza-MIES. En 2012 partiría con destino a Chad, uno de los países más pobres del mundo, tras una entrañable ceremonia de envío misionero que se celebró en la misma Parroquia de Santa María de Villarrobledo. Su destino fue Bayaca, una pequeña población al sur del país, cerca de la ciudad de Kelo, donde colaboró entre otras actividades con un Centro Hogar para huérfanos y niños de la calle.

Lorenzo escribía entonces desde Chad lo que significaba para él vivir la misión en Bayaca: “De lo que sí estoy seguro es de que mi estancia aquí servirá para comprender más fácilmente el corazón del Padre. Ese corazón con entrañas de madre, que se hace cercano, que se abaja hasta la miseria, que se hace hermano con el más necesitado. Y el más necesitado no es siempre aquel al que le faltan las cosas materiales, sino aquel que está más lejos de comprender, de sentir, de abandonarse en las manos de Dios”.