OMPRESS-MARRUECOS (23-3-22). La semana pasada se hacía público el nombramiento como Administrador Apostólico de la Archidiócesis de Tánger del religioso franciscano Emilio Rocha Grande, OFM, tras la renuncia en 2019 por razones de edad de Mons. Santiago Agrelo Martínez, OFM.

Fray Emilio estaba destinado en el convento alcantarino de El Palancar y tenía el cargo de párroco de Santa Marina, en Pedroso de Acim, en la provincia de Cáceres. Nacido en Madrid, en 1958, ingresó en la provincia San Gregorio Magno de Filipinas el año 1975, hizo su primera profesión en Arenas de San Pedro (Ávila) el 17 de septiembre de 1978 y la profesión solemne en Ávila el 18 de septiembre de 1982. Obtenido el título de profesor de EGB (1980-1983) y cursada en el Pontificio Ateneo Antonianum (Roma) la carrera eclesiástica (1985-1990), fue ordenado presbítero en la iglesia San Juan de los Reyes (Toledo) el 16 de febrero de 1991. Tiene una diplomatura en teología de la Vida Religiosa y otra en formación vocacional; es bachiller en filosofía y licenciado en Estudios Eclesiásticos. Habla español, italiano y entiende el francés; en la Orden ha sido profesor, maestro de postulantes y más tarde de profesos temporales (2000-2003 y 2011-2015), guardián (1997-2000 y 2006-2011); definidor provincial (2000-2010. 2013-2015 y 2017-2020), vicario provincial (2010-2013) y visitador general de la Provincia de Cartagena (Murcia) en 2011 y de Santiago de Compostela, en 2018. Impartió numerosas tandas de Ejercicios espirituales y cursillos de espiritualidad.

La sede que administrará, erigida canónicamente por el papa Sixto IV en 1472 tras la conquista de Tánger por las huestes del rey Alfonso V de Portugal —aunque la sede Tingis está documentada desde principios del siglo IV en la provincia romana Mauretania Tingitana—, fue suprimida en beneficio de Ceuta el año 1675. Tal fue su decadencia que ni la prefectura apostólica encomendada en 1630 a los franciscanos andaluces de la Provincia de San Diego de Alcalá, ni el vicariato apostólico de 1693 pudieron mantener la misión católica de Marruecos, regada con la sangre de nuestros protomártires. Hasta que, en 1859, cinco nuevos misioneros franciscanos españoles lograron avivarla y consolidarla. Así, el 14 de abril de 1908 Pío X elevó la prefectura apostólica a vicariato con dignidad episcopal asignándole el título romano Tingis, y Pío XII elevó el vicariato a rango de archidiócesis tomando su nombre actual el 14 de noviembre de 1956, a los pocos meses de la salida de España y Francia de aquellos territorios.

La Archidiócesis de Tánger extiende hoy su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en el sector norte del antiguo protectorado español (1912-1954), es decir: la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas y la provincia de Nador, en la región Oriental, conocida como zona internacional de Marruecos. Según el Anuario Pontificio del año 2020, de sus 4.463.500 habitantes solo 3.000 eran católicos (0.1%), más 80 religiosos extranjeros: 63 mujeres y 17 varones, atendidos por 12 presbíteros franciscanos en 7 parroquias, lo que explica que los prefectos y vicarios apostólicos, así como sus arzobispos, hayan sido de nuestra Orden. Recuérdese que el cardenal Carlos Amigo Vallejo, OFM, hoy arzobispo emérito de Sevilla, llegó a la sede hispalense después de gobernar la archidiócesis de Tánger (1973-1982).

Tras la renuncia por razones de edad de fray Santiago Agrelo Martínez, OFM (Rianjo, La Coruña, 1942), presentada el 20 de junio de 2017 y aceptada por el papa Francisco el 24 de mayo de 2019, la archidiócesis de Tánger está vacante. De su gobierno se ocupó en calidad de Administrador Apostólico el arzobispo de Rabat, el salesiano español don Cristóbal López Romero, creado cardenal el 5 de octubre de 2019. El nombramiento de nuestro querido hermano Emilio Rocha Grande para administrar esta archidiócesis dilata, por tiempo indefinido, el nombramiento del nuevo arzobispo, aunque es seguro que la sede no se va a suprimir.