OMPRESS-ROMA (12-05-21) “La larga lista de beatos, santos y mártires catequistas ha marcado la misión de la Iglesia”, afirma el Papa en la carta apostólica Antiquum Ministerium, con la que instituye “el ministerio laical de Catequista”. Un reconocimiento a esta figura de testigo de la fe, acompañante, maestro “que enseña en nombre de la Iglesia”.

La carta comienza explicando que el ministerio de catequista es tan antiguo como la Iglesia. Tiene raíces evangélicas, como atestiguan las cartas de San Pablo y el comienzo del Evangelio de San Lucas. “Toda la historia de la evangelización de estos dos milenios”, señala el Papa, “muestra con gran evidencia lo eficaz que ha sido la misión de los catequistas”. Una misión que continúa en nuestros días, “misión insustituible en la transmisión y profundización de la fe. La larga lista de beatos, santos y mártires catequistas ha marcado la misión de la Iglesia, que merece ser conocida porque constituye una fuente fecunda no sólo para la catequesis, sino para toda la historia de la espiritualidad cristiana”.

Sin menoscabo de la misión del obispo, primer catequistas y de la responsabilidad de los padres respecto a la formación cristiana de sus hijos, “es necesario reconocer la presencia de laicos y laicas que, en virtud del propio bautismo, se sienten llamados a colaborar en el servicio de la catequesis”. Una presencia que el Papa Francisco considera “aún más urgente debido a la renovada conciencia de la evangelización en el mundo contemporáneo, y a la imposición de una cultura globalizada, que reclama un auténtico encuentro con las jóvenes generaciones”.

El catequista es al mismo tiempo “testigo de la fe, maestro y mistagogo, acompañante y pedagogo que enseña en nombre de la Iglesia”. La recepción de un “ministerio laical como el de Catequista da mayor énfasis al compromiso misionero propio de cada bautizado”. El Papa utiliza palabras de documentos del Vaticano II para delinear brevemente los rasgos del catequista: hombres y mujeres de profunda fe y madurez humana, que participan activamente en la vida de la comunidad cristiana, que sean acogedores, generosos y vivan en comunión fraterna, con la adecuada formación, fieles colaboradores de los sacerdotes y que estén animados por un verdadero entusiasmo apostólico.

“En consecuencia, después de haber ponderado cada aspecto, en virtud de la autoridad apostólica instituyo el ministerio laical de Catequista”, del que en breve se preparará un rito de institución. Serán las Conferencias Episcopales las que establezcan “el necesario itinerario de formación y los criterios normativos para acceder a este ministerio”. Uno de los ministerios laicales que, como decía San Pablo VI, citado por el Papa Francisco en la carta, son “nuevos en apariencia pero muy vinculados a experiencias vividas por la Iglesia a lo largo de su existencia”, además de ser “preciosos para la implantación, la vida y el crecimiento de la Iglesia y para su capacidad de irradiarse en torno a ella y hacia los que están lejos”.