OMPRESS-PAMPLONA (20-05-21) Con la Eucaristía presidida por el arzobispo de Pamplona y Tudela, Mons. Francisco Pérez González, y concelebrada por el Padre General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ, comienza el Año Ignaciano, 500 aniversario de la herida sufrida por Íñigo de Loyola en el asedio de Pamplona, que cambió su vida. Y cambiándola dio lugar a una espiritualidad que ha facilitado el encuentro con Dios de multitud de personas de generación en generación.

Ignatius500, como la Compañía de Jesús ha querido titular este aniversario, se ha preparado con numerosos actos y actividades en todo el mundo. Como momentos fuertes de este Año Ignaciano, además de la inauguración de hoy, estará la apertura de la puerta santa de Manresa, el próximo 31 de julio de 2021. También se recordará la canonización de Ignacio, con una eucaristía en Roma presidida por el papa Francisco el 12 de marzo 2022 y, por último, la clausura en Loyola el 31 de julio de 2022, festividad de San Ignacio.

Íñigo de Loyola sufrió su herida en Pamplona el 20 de mayo de 1521, lunes de Pentecostés. Una bala le destroza la pierna derecha, hiriéndole también la izquierda. Trasladado a la casa-torre familiar de Loyola, Guipúzcoa, es intervenido quirúrgicamente varias veces y se salva su vida. Su larga convalecencia la dedica a la lectura de libros que encuentra en la biblioteca de la casa: una historia de Cristo y un volumen de vidas de santos y crece en él una idea “Si esos hombres estaban hechos del mismo barro que yo, bien yo puedo hacer lo que ellos hicieron”. Una noche, se le aparece la Madre de Dios, rodeada de luz y llevando en los brazos a Su Hijo. Desde entonces ya solo piensa en transformar su vida.

Este espíritu de conversión de San Ignacio es el que pone de relieve este Año Ignaciano. El lema de San Ignacio, “ver nuevas todas las cosas en Cristo”, simboliza tres cambios de perspectiva: lo primero, salir al camino, para ir descubriendo a ese Dios que habita y trabaja en todas las criaturas, y contemplarlo en todo lo que nos acontece. Lo segundo es asumir nuestras propias limitaciones, como hizo el propio Ignacio. Y, finalmente, tener los sentidos abiertos para captar las necesidades de nuestro entorno, preguntándonos cómo podemos ayudar a transformar la realidad.

El Año Ignaciano quiere impulsar la espiritualidad ignaciana, siguiendo una de las Preferencias Apostólicas de la Compañía de Jesús en todo el mundo. Para ello se ampliará la oferta de Ejercicios Espirituales (www.espiritualidadignaciana.org) tanto presenciales como online. Se han elaborado materiales para retiros específicos en la clave de la conversión de Ignacio y se van a ofrecer distintos cursos sobre el discernimiento y el acompañamiento espiritual. También las actividades y propuestas de la pastoral de los colegios jesuitas estarán dirigidas a acompañar a Ignacio en su proceso de conversión. Momento significativo será la Semana Ignaciana (del 7 al 11 de marzo de 2022), que celebrarán todos los centros. El Año Ignaciano, explican desde la Compañía de Jesús, será acogido en las universidades y centros universitarios como un tiempo de mejora, de reflexión y de conversión. Habrá reflejo en peregrinaciones, ofertas de ejercicios y en múltiples encuentros, jornadas, simposios y actos deportivos.