OMPRESS-CHAD (22-11-21) Gloria Varona, Hija de la Caridad, lleva más de 20 años en Chad, uno de los países más pobres en África, dedicada al cuidado de los más pequeños, a través de la educación y la ayuda sanitaria, y compartiendo su vida con ellos, anunciando a Dios siendo testigo de su amor.

“Soy Gloria, burgalesa, Hija de la Caridad y llevo en Chad 20 años en la misión de Bebalem”, cuenta ella misma. “Cuando llegamos aquí para crear la misión, el obispo nos pidió que trabajáramos en la salud y en la educación y la pastoral, siempre colaborando con la gente. Y en esta labor llevamos trabajando, una labor que ahora da sus frutos: tenemos nueve escuelas, tres colegios y un liceo. En total son más de dos mil alumnos de todas las etnias y religiones: católicos, protestantes, musulmanes y animistas. En la salud trabajamos principalmente con niños malnutridos que son muy numerosos, y también con los niños discapacitados.

Cuando iba a venir al Chad le pregunté a un misionero experimentado qué tenía que traer. Me contestó que tenía que venir con una maleta cargada de humildad. Porque cuando vienes a la misión tienes que venir a estar con ellos y a compartir la vida de la gente. Nosotros anunciamos a Dios con nuestro testimonio de vida, pero los verdaderos protagonistas del anuncio del Evangelio son los animadores y los catequistas que llevan la Palabra de Dios en su propia lengua, el gambay. Su labor es crucial. Ellos son los verdaderos protagonistas, los que cuentan lo que han visto y oído de este Dios que nos ama a todos. Nosotros, como misioneras, solo damos testimonio con nuestra vida y nos alegra comprobar que nuestro trabajo tiene sus frutos, porque tenemos una Iglesia joven, alegre y participativa.

En este vídeo os presento a un joven catequista y a su familia que refleja de alguna manera la labor que hemos hecho las misioneras durante todos estos años. Él cuenta que, cuando llegamos las Hijas de la Caridad, se acababa de quedar huérfano y en las misioneras encontró apoyo, y han sido el sustento para él y su familia. Gracias a ellas pudo estudiar en la universidad y ahora es profesor, y además sigue motivando a los jóvenes a seguir a Jesús porque es responsable del movimiento de jóvenes de la parroquia.

Durante todos estos años he comprobado que son los catequistas nuestro mejor regalo para anunciar a Dios. Porque Él ya estaba aquí en la misión cuando llegamos las misioneras, solo nos esperaba. Las misioneras hemos venido para encontrar aquí a Dios en medio de un pueblo que tiene mucha necesidad de ayuda. Y todos podemos colaborar para extender el Amor de Dios por todo el mundo, lo más importante que podemos hacer es la oración de unos por otros, la colaboración económica es importante claro, si se puede, pero la oración es nuestro mejor apoyo. Y por supuesto y si alguno se siente llamado también puede venir a la misión a compartir su vida con estos hijos de Dios. Gracias por dejarme mostrar la gran familia que formamos los misioneros y catequistas para anunciar el Evangelio”.

Las Obras Misionales Pontificias envían cada año ayudas económicas a Chad. Con una de estas ayudas se financió la construcción de la iglesia parroquial de la misión de Bebalem, donde está la hermana Gloria, y, año tras año, se siguen enviando ayudas para apoyar la labor pastoral y evangelizadora de la Iglesia y de los catequistas, que tanto admira esta misionera.