OMPRESS-CENTROÁFRICA (4-04-22) Hoy se celebra el Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas. Hay 61 países en las que este peligro oculto amenaza cada día a la población, donde grades terrenos no pueden dedicarse a la agricultura.

Es lo que denunciaban, en julio del año pasado, los obispos de la República Centroafricana. Al hacer un llamamiento a poner fin a la violencia que sacude el país, con más de 700.000 desplazados internos, denunciaban la utilización de las minas antipersona. “Constatamos con consternación el recurso al uso prohibido de las minas antipersona, que causan la desolación de la población y la muerte de nuestros conciudadanos”, y señalaban que las personas que trabajan en los campos y los pastores “eran tomados como rehenes por estos grupos armados y convertían en peligrosos los desplazamientos para el resto de la población”.

Las minas terrestres, que aparecieron durante la Primera Guerra Mundial, enterradas bajo tierra, siguen siendo una amenaza mortal en muchos países, incluso años después de que haya terminado un conflicto. Las minas antipersonal, en particular, se consideran un arma contra la población civil y están prohibidas internacionalmente porque suelen ser difíciles de detectar sobre el terreno. Su uso está disminuyendo en todo el mundo. Las cifras de 2020 muestran que fallecieron, en 30 países del mundo, 10.102 personas en todo el mundo a causa de las minas antipersona, con Irak, Siria y Yemen a la cabeza de este triste elenco.

En 1999, entraba en vigor la Convención de Ottawa, que prohíbe el uso, almacenamiento y producción de minas antipersonal. Actualmente, 164 estados son miembros del tratado, incluida Alemania. 32 países no se han unido al acuerdo, incluidos Estados Unidos, China y Rusia.