OMPRESS-MADRID (3-11-21) Tras compartir los momentos felices y los que no lo fueron tanto, el día a día y las esperanzas de tantas personas de su misión de Camajuaní, Cuba, la misionera teresiana Hortensia Medina González, tuvo que volver a España. Ella misma se lo cuenta, a Loly Paradera, de la delegación diocesana de misiones de León, su tierra, es de Villaverde Arcayos.

“No sabes con qué ‘penica’, te digo, tuvimos que dejar nuestra misión de Camajuaní, Cuba, donde te puedo decir con sinceridad, que durante 32 años, me sentí hermana entre hermanos y, por eso mismo, pude compartir con ellos muchas penas y alegrías… porque, ¿sabes, Loly, cuál es allí la principal labor pastoral o evangelizadora? La del ‘bis a bis’, la del ‘tú a tú’ que dignifica. Acoger, mirar a los ojos, escuchar, comprender, despertar la conciencia crítica, ‘sufrir con’, dar esperanza, compartir y… consolar. Sí, ‘consolad, consolad a mi pueblo’. Intentar ser un poco para ellos ‘otro Jesús en la tierra’, que les ayudara a sentirse acompañados y amados por Él y por nosotros… Pedías que los misioneros contáramos un poco lo que hacíamos; pues este es mi resumen.

Un abrazo y sigue sin cansarte en esa también bella misión que llevas entre manos y en tu corazón, animando desde la retaguardia a los que, por vocación, en vanguardia van dando vida mientras la entregan. Ahora estoy queriendo hacer vivir esencialmente lo mismo, aquí en este barrio de orillas de Madrid, donde estoy destinada con otras tres Hermanas Teresianas. Es en San Cristóbal de los Ángeles, con inmigrantes latinos, marroquíes, y musulmanes en su mayoría.

Cuando reces por los misioneros, Loly, te pido de favor, me pongas también a mí…”.